sábado, 16 de junio de 2018

El otro muro fronterizo

Año 14, número 863
Luis-Fernando Valdés

La clave del problema migratorio es el sufrimiento de personas concretas. Pero en la opinión pública la atención se ha polarizado hacia el “muro” de Trump, que aún no se construye. ¿Cuál es entonces la barrera real que hoy daña a los migrantes?

Imagen virtual del muro de Trump,
signo de falta de solidaridad (Imagen)
1. Los migrantes, ¿enemigos? Una dificultad grande para estudiar el fenómeno de la migración humana se encuentra en el “paradigma” o modo de visualizar a las personas que se ven obligadas a dejar su tierra para buscar nuevas oportunidades en el extranjero.
Para algunos, los que llegan de modo ilegal son “enemigos”, porque se quedarían con los empleos de las personas locales o porque entre ellos llegaría también posibles criminales. En referencia a este segundo supuesto, Trump afirmóel pasado 17 de mayo que “ellos no son personas, son animales” 

2. Hacia una visión fraternal. Con motivo del Segundo Coloquio Santa Sede-México sobre la Migración Internacional, organizado en el marco del 25 aniversario del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre los Estados Unidos Mexicanos y la Santa Sede, el Papa dio un discursoen el que propuso tener una nueva visión de los migrantes (14 junio 2018).
El Pontífice hizo un importante cambio de paradigma, pues explicó que en la cuestión de la migración no están en juego solo “números”, sino “personas”, “con su historia, su cultura, sus sentimientos, sus anhelos…” Esto significa que no se puede hacer generalizaciones sobre los migrantes como si todos fueran malas personas, sino que hay que atender al caso particular de cada uno.
Por eso, insistió el Pontífice que estas personas “son hermanos y hermanas nuestros” y que necesitan una “protección continua”, al margen su status migratorio. Y añadió que “sus derechos fundamentales y su dignidad deben ser protegidos y defendidos”. 

3. El “muro” no material. Con la valentía que lo caracteriza, el Papa Francisco habló directamente del “muro de esa ‘complicidad cómoda y muda’ que agrava la situación de desamparo” de los migrantes.
En efecto, el Obispo de Roma mencionó en su discurso que el fenómeno de la migración actual tiene una “dimensión transnacional”, que supera las posibilidades y los medios de muchos Estados, como el país originario del migrante y las naciones que atraviesa para llegar a su destino final.
Francisco pidió la ayuda de la Comunidad Internacional para que los migrantes sean ayudados “en todas las etapas de la migración”. Y dándoles voz a todos aquellos que tiene que dejar sus lugares de origenl, el Papa pidió a los Estados que tengan el valor de destruir ese muro de indiferencia hacia este problema humanitario.

Epílogo. Mientras persistan las situaciones de pobreza e inseguridad en las naciones menos desarrolladas, el fenómeno de la migración hacia Estados Unidos y Europa nunca va a desaparecer.
Pero el sufrimiento de los migrantes durante sus largo trayectos, en los que encuentran grandes sufrimientos e incluso la muerte, no es un mero “daño colateral” sino el núcleo mismo del fenómeno migratorio. Por eso, ni siquiera a nombre de la seguridad nacional se puede dejar de considerar al migrante como un hermano al que debemos ayudar.