sábado, 10 de diciembre de 2016

“Medicamentos” para las heridas sociales

Año 12, número 605
Luis-Fernando Valdés

La sociedad actual vive amenazada por la oscuridad del desempleo, la violencia y la indiferencia. Las medidas políticas y económicas para revertir esta situación no bastan, porque se necesita erradicar la maldad del interior del hombre. ¿Qué otras soluciones se necesitan?

El arte y la belleza sanarán las heridas
del corazón del hombre de hoy. 
1. Un grave problema social. Las diversas crisis que asolan a la sociedad afectan no solo la economía o la seguridad de las familias, sino que generan un clima de miedo y sobre todo de falta de esperanza. Y una sociedad sin esperanza se torna oscura.
Ya en 2009, Benedicto XVI había denunciado un fenómeno social que hoy es todavía más intenso: “el debilitamiento de la esperanza, una cierta desconfianza en las relaciones humanas en la que aumentan los signos de resignación, de agresividad y de desesperación”.

2. La belleza como respuesta a la crisis social. Ante esas crisis sociales, junto con el gobierno y las instituciones civiles, los ciudadanos deben ser también responsables del cambio y, entre ellos, los artistas juegan un papel muy importante, porque la belleza es capaz de transformar a lo seres humanos.
Esta es la gran intuición del Papa Francisco, expresada en un mensaje enviado a los miembros de las Academias Pontificias. El Pontífice nos recuerda que los artistas son testigos de esperanza para la humanidad. Y por eso los invita a cuidar de la belleza, ya que “la belleza sanará tantas heridas del alma y del corazón del hombre de nuestro tiempo” (Radio Vaticana, 6 dic. 2016)

3. Para sanar la maldad del corazón humano. La larga experiencia histórica enseña que cuando el ser humano se deja llevar por la indiferencia y la maldad, la mente humana es capaz de ingeniar los métodos más eficaces y crueles para destruir a las demás personas, como los campos de concentración o las armas de destrucción masiva.
Para hacer enfrentar a esa triste realidad, Francisco retomó una reflexión de su encíclica ‘Laudato si’, e invitó a “prestar atención a la belleza y amarla nos ayuda a salir del pragmatismo utilitario”, pues “cuando no se aprende a pararse a apreciar y admirar las cosas bellas, no es extraño que todo se transforme en objeto de uso y de abuso sin escrúpulos”.
Por eso, Francisco en su mensaje apunta a una solución que realmente puede curar el interior herido de las personas que hacen el mal. Se trata de la belleza en todas sus manifestaciones, como el arte, la música, el cine, etc.

4. Una “chispa de esperanza”. Como la belleza es una solución clave, el Papa se dirige a los artistas, especialmente aquellos que son creyentes, y les recuerda que tienen una tarea importante: “crear obras de arte que lleven pequeñas chispas de esperanza y de confianza a los lugares en que la gente parece rendirse a la indiferencia y la maldad”.
El Pontífice les pide a los arquitectos y pintores, escultores y músicos, fotógrafos y poetas, y a los artistas de cada disciplina, que hagan “brillar la belleza, sobre todo donde la oscuridad o los tonos grises dominan la vida cotidiana”. Se trata de ofrecer ámbitos donde podamos contemplar la realidad con una nueva mirada que sepa descubrir lo bueno y lo valioso.

El reto no es solo para los profesionales del arte, sino para todos, porque para devolver el anhelo de vivir a toda una sociedad, para buscar una esperanza verdadera, todos debemos reconstruir nuestro interior, dejar la malicia y la indiferencia, para retomar los valores verdaderos. Y en esto, el arte y la belleza son un “medicamento” eficaz.


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