sábado, 11 de julio de 2015

Francisco, ¿religión o política?

Año 11, número 531
Luis-Fernando Valdés

El Papa visitó tres de las naciones sudamericanas económicamente menos desarrolladas. Sus discursos estuvieron cargados de advertencias ante el descuido de los más pobres. ¿Por qué Francisco toca temas políticos en sus viajes apostólicos?

El Papa en Bolivia.
Propiamente hablando, el Papa no toca temas políticos sino sociales. La diferencia es que lo político se refiere al modo de gobernar un país, a sus leyes, sistemas de gobierno, etc.. En cambio, lo social hace referencia al cuidado de las personas en los diversos contextos en los que se desenvuelve: familia, trabajo, justicia, etc.

El Santo Padre recorrió Ecuador, Bolivia y Paraguay en su visita apostólica más larga hasta ahora. En sus intervenciones, el Pontífice tocó muchos temas, no sólo los sociales. Por ejemplo, en Guayaquil, habló de la familia con gran esperanza (Homilía, 6 julio 2015).

El motivo por el cual el Papa Francisco habla de temas sociales y sale en defensa de los pobres no es otro sino el mensaje mismo de Jesucristo. Como apunta J. Oesterheld, “no deberían buscarse sólo explicaciones de geopolítica a la elección de estos tres países: la razón está en los evangelios” (La Nación, 8 julio 2015).

No pocos ven como un problema que el Santo Padre tenga el deber de hablar de justicia social (defender a los pobres, a los migrantes, etc.). Este problema tiene diversas causas.

Quizá la primera de ellas sea el prejuicio de pensar que Jesucristo no habló de situaciones temporales. En realidad, es Jesús mismo quien delató las injusticias de su época. En esa línea, Francisco, en Santa Cruz (Bolivia), hablando del daño a la tierra a nombre de la productividad, dijo que “este sistema económico atenta contra el proyecto de Jesús” (Discurso, 9 julio 2015).

Otra posible causa puede ser el cliché de asociar con el comunismo marxista a los obispos, sacerdotes y laicos que trabajan con los pobres. Ciertamente, es décadas pasadas hubo no pocos casos así, pero es injusto pensar que los miles de cristianos que hoy dedican su vida a los marginados son partidarios de teologías de la liberación de corte marxista.

El Papa tiene el deber de defender a los pobres, porque así lo hizo Cristo. Y además, es también deber de todo bautizado, con independencia de si considera político o apolítico, de izquierda o de derecha.

Juan Pablo II en sus viajes apostólicos también levantó la voz para denunciar las injusticias y defender la dignidad de las familias, de los pobres y de los trabajadores. En Oruro (Bolivia), en 1988, el Papa polaco dijo las siguientes palabras, que suenan parecidas a las actuales de Francisco, pues habla de fidelidad a Cristo y de una Iglesia de los pobres:

“Frente a tantas situaciones de sufrimiento, la Iglesia tiene siempre atentos sus oídos al clamor de los pobres y se solidariza con las personas que sufren explotación, hambre y miseria. Como ya indiqué en la Encíclica ‘Laborem Exercens’ (n.8), ‘la Iglesia está vivamente comprometida en esta causa, porque la considera como la verificación de su fidelidad a Cristo, para ser verdaderamente la ‘Iglesia de los pobres’ ” (Discurso, 11 mayo 1988).

La supuesta queja de que el Papa invade terrenos de la política quizá tiene una intención de ser una mordaza para que el Santo Padre deje de elevar su voz, que denuncia las injusticias sociales y los atropellos a la dignidad de las personas.

Francisco no es un comunista, sino que representa la continuidad del Papado, como lo hizo Juan Pablo II (que, por cierto, también fue acusado de comunista por su cercanía con los pobres y por denunciar las injusticias sociales).

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