domingo, 6 de julio de 2014

Familia: entre la ley y la misericordia


Año 10, número 478
Luis-Fernando Valdés

Mientras la fase final del Mundial acapara las noticias, silenciosamente se están gestando grandes cosas para la visión católica sobre la familia. Ante el extenso panorama de situaciones matrimoniales y familias “irregulares”, ¿cuál será la estrategia del Papa Francisco?
Papa Francisco con unos novios en San Pedro.
La Santa Sede ha recolectado información de las diócesis de todos los continentes sobre la situación real de las familias. Fechado el 24 de junio pasado, la Secretaría del Sínodo de los Obispos presentó esos datos en el ‘documento de trabajo’ (‘instrumentum laboris’, en latín), que se utilizará en las asambleas de obispos de octubre del 2014 y octubre del 2015.
Este documento recoge los resultados de un cuestionario previo de 38 preguntas enviado a todos los obispos del mundo.  Los resultados muestran el descenso de matrimonios en Occidente, la poligamia en África, los matrimonios forzados –de menores de edad e incluso de niños- en el mundo islámico, etc.
Otro problema es el escepticismo de que el compromiso matrimonial pueda durar toda la vida, además de que la falta de empleo y de vivienda dificultan la estabilidad para formar nuevas familias. (abc.es, 26 junio 2014)
Ante esta situación, pocas personas han entendido cuál es la postura del Papa Francisco. Incluso en muchos medios se ha llegado a comentar, como si fuera un hecho, que el Santo Padre va a cambiar la doctrina tradicional.
La postura del Papa Bergoglio es ésta. 1) Francisco desea que se estudien los temas complicados, pero no sólo los de los países europeos. Ya no hay temas tabú, como lo fueron el matrimonio homosexual o el de la comunión eucarística de los divorciados y vueltos a casar.
El pasado 26 de mayo, durante el vuelo de regreso de Tierra Santa, el Papa comentó a los periodistas que “a mí no me ha gustado que tanta gente, incluidos algunos eclesiásticos hayan dicho: ‘Ah, sí, es un Sínodo para dar la comunión a los divorciados’, y se quedasen enganchados en ese punto, como si todo se redujese a una casuística”.
2) No se trata de cambiar la doctrina sino, como indicó el Pontífice, de buscar soluciones, como “estudiar los procedimientos de nulidad matrimonial”, o como “clarificar que los divorciados no están excomulgados aunque tantas veces se les trata como si lo fueran”.
De hecho, el cardenal Lorenzo Baldisseri, secretario general del Sínodo de Obispos, que la asamblea del próximo mes de octubre ni la más amplia en octubre del 2015 van a traer cambios sobre la doctrina del matrimonio.
3) El Papa busca un cambio de actitud de los fieles católicos hacia las personas que viven en situaciones familiares complejas, de manera que estos otros fieles encuentren acogida en la vida de las parroquias.
El próximo Sínodo es una oportunidad grande para entender el “estilo”, el “método” del Papa Francisco, que consiste en abordar sin miedo los temas complicados, con el claro objetivo de una solución que permita a los católicos en dificultades volver a la práctica religiosa.
Este modo de proceder del Papa está muy lejano de los dos extremos: 1) adecuar la doctrina del matrimonio y la familia al modelo sociológico imperante, 2) la indiferencia hacia los que están en situaciones irregulares.
El Papa Francisco mantiene un sano equilibrio entre la doctrina liberadora de Cristo (“lo que Dios unió, que no lo separe el hombre”) y la misericordia divina, que se pone en los hombros a la oveja herida.
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