sábado, 7 de junio de 2014

Una fantasía por la paz


Año 10, número 474
Luis-Fernando Valdés

El reciente viaje del Romano Pontífice a Tierra Santa tenía un objetivo religioso (reunirse con católicos y ortodoxos), pero Francisco tenía además en mente la paz entre judíos y palestinos. ¿Qué hizo el Papa por la anhelada reconciliación?
Abbas, Peres y Francisco rezarán por la paz.
Fotomontaje: Aleteia.org
El Papa Bergoglio tenía en mente relanzar el proceso de paz entre palestinos e israelíes, que se encuentra en punto muerto. En este viaje se cumplió lo que el Primer Ministro Peres le diría al Pontífice: “La paz es cuestión de fantasía e inspiración. Tú tienes estos dos elementos”.
Y sucedió así. La fantasía del Papa para buscar la paz ocurrió en Belén, localidad donde nació Jesucristo. Ahí justo después de finalizar la Misa, el Santo Padre invitó a los líderes de Israel y Palestina a dialogar en el Vaticano.
“En el lugar de nacimiento del Príncipe de la paz, quiero invitarlos, presidente Mahmoud Abbas, junto al presidente Shimon Peres, a unirse en sincera oración a Dios para el don de la paz”, dijo Francisco, que añadió: “Ofrezco mi casa en el Vaticano como el lugar para este encuentro de oración”. (CNN México, 25 mayo 2014)
Pero el Santo Padre no se limitó sólo a ofrecer el Vaticano como sitio de diálogo. También tocó con gran prudencia el núcleo de los malentendidos, y con gran audacia pidió a tanto a palestinos que reconozcan al Estado de Israel, como a los israelitas a que reconozcan el Estado palestino.
El Papa urgió a los líderes de ambas entidades al “reconocimiento de todos a los derechos de los dos Estados de existir y vivir en paz y seguridad dentro de las fronteras internacionalmente reconocidas”. (Ibídem)
Como respuesta a la invitación del Papa tanto el Premier de Israel, como el Presidente de la Autoridad Nacional Palestina, rápidamente accedieron a este encuentro y fijaron como fecha este domingo 8 de junio.
En el vuelo de regreso a Roma, durante la conferencia de prensa en el avión, el Papa explicó el sentido de esta visita. “Será un encuentro de oración, no será para una mediación o buscar soluciones: no. Nos reuniremos a orar, solamente. Y después cada uno se va a casa”. Y añadió: “Yo creo que la oración es importante y orar juntos sin hacer otras discusiones, esto ayuda, ¿no?” (EFE, 4 junio 2014)
El programa que se llevará a cabo por la tarde de este domingo, según explicó el vocero del Vaticano, el P. Lombardi, no se trata de una celebración interreligiosa debido a que cristianos, judíos y musulmanes “no tienen una liturgia común”.
El Papa junto el Patriarca Ortodoxo y los líderes judío y palestino se reunirán en los jardines vaticanos. Cada uno de los cuatros formulará una oración pidiendo la paz. Y con un gesto de paz, todos se darán la mano y después el Papa los acompañará a plantar un olivo, símbolo de la paz. (Aleteia.org, 6 junio 2014)
Este encuentro histórico de dos pueblos en conflicto desde 1946, parece un sueño. Fue la “fantasía” del Papa Francisco, que no ha tenido miedo de poner el elemento religioso, sobrenatural, de la oración como primer paso para la paz.
Con gran visión, el Santo Padre nos enseña que la profundas diferencias de las tres grandes religiones monoteístas no son obstáculos para convivir, para aceptarnos mutuamente, y para rezar uno junto al otro, aunque recemos de modo diverso y sin la pretensión de mezclar las religiones.
Francisco en gran continuidad con sus predecesores, especialmente con Juan XXII (y su encíclica “Pacem in terris”, 11 abril 1963) y Juan Pablo II, peregrino de la paz, inaugura una nueva vía, un nuevo modelo, para buscar la concordia: que los beligerantes recen juntos. ¡Gran fantasía!… que ahora ya es real.
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