sábado, 14 de diciembre de 2013

Francisco, el hombre del año

Año 9, número 449
Luis-Fernando Valdés

Aún no cumple ni un año como Papa, y Francisco ya fue nominado el “hombre del año” por la revista “Time”. ¿Por qué fue elegido Jorge Bergoglio? La respuesta de la Editora pone de manifiesto la nueva percepción de la Iglesia en los medios.

Portada por Jason Seiler.

Desde 1927, la revista estadounidense “Time” edita un suplemento anual que destaca la vida y obra de un hombre, mujer, pareja, grupo, idea, lugar o máquina que “para bien o para mal... más hayan hecho para influir en los eventos del año”. [Nota]

Por tercera vez, el semanario eligió a un Romano Pontífice. Primero a Juan XXIII (nominado en 1962) y luego a Juan Pablo II (en 1994). Este año, Papa Francisco fue galardonado “por haber trasladado el pontificado del palacio a las calles, comprometer a la mayor religión del mundo a enfrentar sus necesidades más profundas y equilibrar el juicio con la misericordia”.

Las razones aducidas por la Editora de Time, Nancy Gibbs, destacan que Francisco no es un revolucionario ni un conservador, sino que “centrado en la compasión, el líder de la Iglesia Católica se ha convertido en una nueva voz de la conciencia”.

Gibbs explica que el Papa “en menos de un año, ha hecho algo extraordinario: no ha cambiado las palabras, sino la música”. Por ejemplo, “Francisco ratifica las enseñanzas tradicionales sobre la sexualidad y a la vez advierte que distraen a la Iglesia”, pues el Papa busca que los católicos se enfoquen más en Jesucristo y su Misericordia.

La periodista destaca que los gestos de cercanía a la gente “no hacen de él un liberal”, porque el Santo Padre afirma que no están a debate la ordenación de mujeres, el aborto o la definición del matrimonio. Y, a la vez, Francisco denuncia con firmeza la pobreza causada por el capitalismo.

Esta voz proveniente de un medio comunicación no confesional resulta muy importante, porque presenta una interpretación de la actuación del Papa muy pegada en la reacción de la gente, que supera los enfoques de “conservador” o “liberal” usados por los sociólogos de la religión.

En efecto, Nancy Gibbs explica que “hoy, liberales y conservadores enfrentan por igual una elección cuando escuchan a una nueva voz de la conciencia: qué es más importante, ¿que este líder carismático dice cosas que ellos creen que es necesario decir o que también dice otras que preferirían no escuchar?” [N. Gibbs, “El Elegido”]

Es decir, el Santo Padre sigue una ruta distinta que ni los conservadores ni los liberales alcanzan a comprender: los continuos gestos de austeridad personal, revelar las finanzas vaticanas, llamar por teléfono a desconocidos en apuros, todo esto “está haciendo más que convertirse en un ejemplo de compasión y transparencia”.

La Editora Gibbs destaca que “este enfoque en la compasión … ha hecho de Francisco una especie de estrella de rock”: juntó a 3 millones de personas en Río de Janeiro, llegan multitudes a la Plaza de San Pedro, “Francesco” es el nombre masculino más popular entre los bebés en Italia.

Y esta popularidad, según el Time, ha tenido un “efecto Francisco” en los católicos no practicantes que han regresado a misa y han vuelto a confesarse. “Pero la fascinación con Francisco, incluso más allá del círculo católico, le brinda una oportunidad que nunca tuvo su antecesor, Benedicto XVI: magnificar el mensaje de la Iglesia y su poder para hacer el bien”.

Esta nominación supera las etiquetas de liberal o conservador. Francisco no ha cambiado la fe, sino que la acercado a todas las personas. La clave de lectura de su pontificado es la unión de verdad y misericordia, como lo hizo Jesucristo.

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