sábado, 12 de octubre de 2013

Papa Francisco vs antisemitismo


Año 9, número 440
Luis-Fernando Valdés

En un día lleno de significado para los judíos italianos, el Papa declaró al Rabino Jefe de Roma que un cristiano no puede ser antisemita. ¿Fue una frase de compromiso? ¿qué tiene que ver con la vida diaria de los católicos?
El Santo Padre, con motivo de los 70 años de
la deportación de judíos de Roma, repitió
que un cristiano nunca puede ser antisemita.

El Santo Padre recibió a una delegación de la comunidad judía de Roma, presidida por el Rabino Riccardo di Segni, el pasado 10 de octubre, con ocasión del 70 aniversario de la deportación de los judíos de la capital italiana, durante la Segunda Guerra Mundial.

El Santo Padre está bastante familiarizado con el Pueblo judío. En su época de Cardenal de Buenos Aires estuvo en contacto con el Rabino Abraham Skorka, con el que sostuvo una serie de diálogos, que luego se recogieron en un libro. De igual manera, a las pocas horas de ser elegido Sucesor de Pedro, hizo llegar al Rabino Jefe de Roma un saludo y la invitación a la ceremonia de inicio de Pontificado.

El breve discurso que pronunció en la reunión de hace unos días contiene importantes enseñanzas, que afectan a la vida de los católicos, porque estas enseñanzas papales condensan las orientaciones que los fieles deben conocer sobre su relación con los judíos.

a. El Papa reconoció que la historia de la convivencia entre la comunidad judía y cristiana estuvo marcada a menudo “por incomprensiones y también por auténticas injusticias”. Pero, también destacó que ha habido un cambio, ya que es “una historia que, con la ayuda de Dios, ha conocido desde hace muchas décadas el desarrollo de relaciones amigables y fraternas”.

b. El Santo Padre condenó el antisemitismo y exhortó “a no bajar la guardia en contra del antisemitismo y en contra del racismo, provenga de donde provenga”. Expresó que este 70º aniversario de la deportación, “será la ocasión para mantener siempre alerta nuestra atención, para que no vuelvan a la vida, bajo ningún pretexto, formas de intolerancia y de antisemitismo, ni en Roma ni en el resto del mundo.”

Y con fuerza reiteró la postura actual de la Iglesia: “Lo he dicho otras veces y quisiera repetirlo ahora: es una contradicción que un cristiano sea antisemita. Un poco sus raíces son judías. ¡Un cristiano no puede ser antisemita! ¡Que el antisemitismo sea desterrado del corazón y de la vida de todo hombre y de toda mujer!”

c. Es importante destacar la referencia explícita a Pío XII. A finales de los años g0, comenzó una corriente que acusaba a aquel Pontífice de no haber hecho nada por judíos durante la Segunda Guerra. La historia reciente lo ha revindicado y la postura de muchos hebreos ha cambiado.

Francisco, delante del Rabino romano, recordó la acción y la ayuda a los judíos promovida por fieles laicos y clérigos con el beneplácito de Pío XII. Además, dijo, “sabemos que muchos institutos religiosos, monasterios y las mismas basílicas papales, interpretando la voluntad del Papa, abrieron sus puertas para una fraterna acogida, y que muchos cristianos comunes ofrecieron la ayuda que podían dar, por pequeña o grande que fuera”.

Siguiendo los pasos de sus antecesores, el Papa Francisco ha dado una línea clara a los católicos sobre la relación con el Pueblo judío: pasar de la incomprensión a la fraternidad, honrar nuestras raíces comunes en la cuales no cabe el antisemitismo y, a la vez, reconocer e imitar a tantos católicos que tendieron una mano a sus hermanos judíos cuando éstos fueron perseguidos.

Los tiempos han cambiado. Somos testigos que cuando las religiones dialogan, cuando los fieles de una y otra fe se ayudan mutuamente, la religión ya no es motivo de guerra sino de paz.
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