domingo, 15 de julio de 2007

Latín y ecumenismo: ¿avance o retroceso?

Luis-Fernando Valdés

En semana y media, la Santa Sede ha emanado dos documentos que han levantado cierta inquietud. Del primero se comentó que era una indicación para volver al uso obligatorio del latín en la Misa; del segundo que era un agravio hacia los Protestantes, y que eso iba a impedir el diálogo ecuménico. Por eso, un sector de la prensa internacional calificó la aparición de estos documentos como un retroceso de la Iglesia. Pero ¿de qué tratan en realidad esos escritos? ¿Son de verdad un intento de volver al pasado?
El primero, titulado “Summorum Pontificum” (7.VII.2007), indica que se puede seguir utilizando el ritual de la Misa en latín, previo al Concilio Vaticano II. Para entender la razón de aprobar que la Eucaristía se celebre según el rito anterior, hay que decir que el “rito” se refiere a la manera de llevar a cabo una ceremonia. En este caso, la Misa desde San Pío V () hasta 1970 se decía únicamente en latín y tenía pocas opciones de oraciones y lecturas. Pablo VI, siguiendo las líneas litúrgicas del Vaticano II, aprobó un nuevo misal que además del latín, prevé que se puedan utilizar las lenguas vernáculas, y que contiene una mayor variedad de oraciones y lecturas. Esta renovación ha permitido una participación más activa, consciente y fructuosa de los fieles en la Eucaristía. Pero este nuevo ritual no suprimió el anterior, aunque llevó a su desuso. Por eso, tanto los que se sentían identificados con el rito anterior, como la personas jóvenes que ahora descubren esta forma litúrgica y se sienten atraídos por ella, habían perdido la posibilidad de encontrar misas celebradas con la anterior normativa. Lo único que Benedicto XVI ha hecho es facilitarle a estos fieles que puedan vivir la liturgia que ellos les viene bien. Pero el documento papal en ningún momento impone el latín como única lengua.
El segundo documento es una breve nota de la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF), con algunas precisiones sobre el uso del concepto “Iglesia” (fechado el 29.VI.2007, pero presentando apenas el 10 de julio). Se trata de cinco respuestas a sendas preguntas sobre la noción de “Iglesia”, con motivo del crecimiento de estudios y publicaciones sobre el tema. En la quinta respuesta, se explica que, según la doctrina católica, las Comunidades nacidas en la Reforma (Anglicanos, Luteranos, etc.) no pueden ser llamadas “Iglesias”, porque no reúnen los elementos teológicos para serlo. En concreto, les falta la sucesión apostólica (pues no han sido fundadas directamente por los Apóstoles) y no celebran la Eucaristía como verdadero sacramento (ofician sólo una ceremonia, a la que no le atribuyen ningún un efecto sobrenatural), porque no tienen sacerdocio sacramental (sino ministros que sólo predican la Palabra de Dios).
La publicación de estos documentos se manifiesta como un avance real de la Iglesia. Primero, porque con la aprobación del uso del ritual anterior permite que un sector de los católicos –aunque sea pequeño– tenga una opción más para su crecimiento espiritual, y quita el prejuicio de que lo antiguo es malo y lo nuevo es bueno. Segundo, porque el verdadero ecumenismo lleva a la unidad de los creyentes en Cristo, pero esta unidad no proviene de una negociación democrática, de un equilibrio de intereses, sino que siempre será el fruto de buscar la verdad revelada sobre la Iglesia; y lo que hace la “Respuesta” de la CDF es clarificar lo que la Escritura enseña sobre la Iglesia, y así se pone la base firme de la verdad para buscar desde ahí la unidad.

Correo: lfvaldes@prodigy.net.mx
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