sábado, 1 de noviembre de 2014

Francisco, ¿un Papa de izquierda?


Año 10, número 495
Luis-Fernando Valdés

El Pontífice declaró recientemente: “¡Ninguna familia sin vivienda! ¡Ningún campesino sin tierra! ¡Ningún trabajador sin derechos!” ¿Tenemos un Papa de inspiración socialista? ¿Francisco es un comunista?
Pdte Evo Morales y el Papa durante el Encuentro.
Por deseo del Santo Padre, el Pontificio Consejo “Justicia y Paz” y la Pontificia Academia de Ciencias Sociales organizaron el Encuentro Mundial de Movimientos Populares que tuvo lugar en Roma del 27 al 29 octubre pasados, en el que participaron campesinos, cartoneros [pepenadores], agricultores, trabajadores precarizados, temporales, migrantes, así como los campesinos sin tierra y los pueblos indígenas. [News.va, 1 noviembre 2014]
El encuentro tuvo como objetivo tanto conocer la realidad de hoy, las luchas y los pensamientos de los movimientos populares, como apreciar la enseñanza del Papa Francisco sobre la forma de avanzar juntos hacia un auténtico desarrollo humano integral. [news.va, 23 octubre 2014]
En su discurso, el Santo Padre expuso tres puntos fundamentales: tierra, techo y trabajo, a los que llamó “derechos sagrados”. Y comentó con cierta ironía: “Es extraño pero si hablo de esto para algunos resulta que el Papa es comunista”. [Discurso, 28 octubre 2014]
El Obispo de Roma expuso que el sistema actual “ha sacado al hombre, a la persona humana, del centro y se lo ha reemplazado por otra cosa. Porque se rinde un culto idolátrico al dinero”, ya que “se ha olvidado de Dios, que es Padre”.
Y añadió que al sistema económico actual hay que “cambiarlo, tenemos que volver a llevar la dignidad humana al centro y que sobre ese pilar se construyan las estructuras sociales alternativas que necesitamos. Hay que hacerlo con coraje, pero también con inteligencia. Con tenacidad, pero sin fanatismo. Con pasión, pero sin violencia.”
Quizá a más de uno le pareció que si Francisco citó en el Vaticano a estos grupos de marginados (considerados por algunos como de la izquierda política) y habló de esta manera, eso significaría que el Papa es de izquierda…
En realidad, ¡el Papa es un genio que ha recuperado a los marginados para Cristo mediante la Iglesia! Con esto no quiero decir que ahora pertenecerán a la Iglesia los sindicatos y los grupo de presión social, sino que afirmo que esos grupos podrán ver que el mensaje social de la Iglesia es una plataforma válida para sus diálogos con el gobierno, patrones, etc. y para la reconciliación social.
Estamos ante un Papa situado más allá de las categorías de “izquierda” y “derecha”. En realidad, somos nosotros los que nos hemos acostumbrado a seguir el dictado de algunos medios, y seguimos empeñados en ver a la Iglesia desde la óptica de la política partidista.
Francisco no es de izquierda ni de derecha. Es simplemente católico, es sencillamente un obispo, que tiene el corazón grande donde caben todas las persona y que es valiente para decir la verdad y denunciar los problemas sociales.
Ayudarnos a volver a ver la vida cristiana desde su dimensión espiritual y solidaria, sin el filtro de categorías mentales políticas, es parte de la gran “revolución” de nuestro querido Papa Jorge Bergoglio.
Atender a los pobres, ayudar a los oprimidos, dar voz a los migrantes, no debe ser tomado como alinearse a la izquierda, sino como el ejercicio ordinario de la solidaridad, que es la dimensión social de la caridad.
Aprendamos la lección: quizá nos hemos acostumbrado a observar la actuación del Papa y de los cristianos con los esquemas políticos y sociológicos que algunas influyentes agencias de noticias nos han impuesto. Es buen momento para observar la religión con ojos nuevos, sin prejuicios ideológicos.

domingo, 26 de octubre de 2014

Ayotzinapa, alerta roja por corrupción

Año 10, número 494
Luis-Fernando Valdés


México y el mundo quedaron consternados por la desaparición forzosa de 43 estudiantes en Iguala. Con protestas en muchas ciudades, la sociedad pide al gobierno que traiga con vida a los normalistas, lo cual será casi imposible. ¿Por qué la violencia nos ha arrastrado tan lejos?

El pasado 26 de septiembre en Iguala (Guerrero), un grupo de policías municipales atacaron a estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, periodistas y civiles en cuatro episodios de violencia. El saldo fue de seis personas fallecidas, diecisiete heridos y la desaparición forzada de 43 estudiantes normalistas. [CNN, 27 septiembre 2014]

Las reacciones para condenar estos hechos fueron muy contundentes. Por ejemplo, la Comisión Nacional de Derechos Humanos afirmó que hubo graves violaciones a los derechos, y la Organización de Estados Americanos exigió esclarecer estas desapariciones. [Milenio, 5 octubre 2014 ; UNO TV, 7 octubre 2014]

Luego de la intervención del Gobierno federal, las investigaciones llevadas por la Procuraduría General de la República imputaron el crimen al presidente municipal de Iguala, a su esposa y al director de Seguridad Pública de ese municipio, quienes capturaron a los estudiantes y los entregaron al grupo criminal “Guerreros Unidos”, cuyos líder ordenó asesinarlos. [El Universal, 22 octubre 2014]

Es indignante que las autoridades civiles estén en contubernio con las bandas de criminales. Queda más que patente que una de las causas de este triste caso de la desaparición de los normalista es la corrupción, la cual es ya un mal generalizado no sólo en nuestro País, sino en una gran cantidad de naciones del mundo.

El caso Ayotzinapa nos hace ver que ya es tiempo de combatir con eficacia la corrupción; sin embargo, son pocas las voces que abiertamente la han condenado y que han advertido a los ciudadanos de que la corrupción no puede ser un modo de ganarse el sustento diario.

Recientemente, el Papa Francisco ha alzado su voz contra este mal social, en un discurso dirigido a juristas de varias partes del mundo. Con suma claridad, el Pontífice afirmó que “la corrupción es un mal más grande que el pecado. Más que perdonado, este mal debe ser curado”.

El Santo Padre dio como una radiografía de este mal: “La corrupción se volvió natural, al punto de llegar a constituir un estado personal y social ligado a la costumbre, una práctica habitual en las transacciones comerciales y financieras, en las licitaciones públicas, en toda negociación que involucre agentes del Estado. Es la victoria de las apariencias sobre la realidad, de la insolencia impúdica sobre la discreción honorable”.

El Romano Pontífice trazó un crudo retrato de la persona corrupta: “existen pocas cosas más difíciles que abrir una brecha en el corazón de un corrupto”, porque un “corrupto atraviesa la vida por los atajos del oportunismo, con el aire de quien dice: ‘Yo no fui’, llegando a interiorizar su máscara de hombre honesto”. [Vatican Insider, 24 octubre 2014]

Hacen falta acciones eficaces contra la corrupción. Como ésta tiene su origen en el interior de cada persona, nunca serán suficientes sólo medidas extrínsecas (secretarías, contralorías, inspecciones…). Es necesario cambiar las mentalidad y el corazón de las personas. Y así entramos en el terreno de la religión.

 Es un buen momento para que los ciudadanos pensemos si fomentar la sincera práctica religiosa puede ser el gran detonador para iniciar la tan ansiada limpieza moral de la nación. Y también para que reflexionemos cuánto contribuye el alejamiento de la fe a que una sociedad se corrompa.

sábado, 18 de octubre de 2014

Pablo VI: de la polémica a los altares


Año 10, número 493
Luis-Fernando Valdés

 Al terminar el Sínodo de la Familia, Francisco beatifica a Pablo VI, el polémico Papa de la “Humanae Vitae”. ¿Por qué fue santo? ¿Qué significado tiene su beatificación?
Giovanni Battista Enrico Antonio María Montini (1897-1978), fue elegido Obispo de Roma el 21 de junio de 1963. Aunque su papel en la vida de la Iglesia ha sido verdaderamente histórico, su gran perfil humano, intelectual y espiritual quizá sea poco conocido.
La trayectoria del nuevo beato fue impresionante. Entre 1922 y 1954 trabajó en la secretaría de Estado de la Santa Sede. Al terminar su gestión como Nuncio en Polonia, fue uno de los más cercanos e influyentes colaboradores del papa Pío XII, quien en 1954 lo nombró arzobispo de Milán. San Juan XXIII lo nombró cardenal en 1958.
Fue elegido Romano Pontífice el 21 de junio de 1963, y retomó las tareas del Concilio Vaticano II, convocado e iniciado por Juan XXIII en 1962. Desde su elección, Pablo VI recortó el esplendor externo y el ceremonial palaciego del papado, y abolió dos de los tres cuerpos de guardias del Vaticano, dejando sólo a la Guardia Suiza.
La visión pastoral de Giovanni Battista Montini fue profética y la llevó a toda la Iglesia mediante el Concilio Vaticano II. Su conocimiento y sensibilidad hacia el mundo contemporáneo lo convirtió en un auténtico reformador; sin embargo, algunos por no conocerlo bien lo tildan hoy de conservador.
Pablo VI fue revolucionario en la referente al ecumenismo, consiguiendo acuerdos históricos con las iglesias ortodoxas, anglicanas y protestantes. Además, llevó a término la reforma litúrgica que había nacido a principios del s. XX, aprobando un nuevo misal, más sencillo que el de Trento, enriquecido con lecturas bíblicas y con posibilidad de ser usado en lenguas vernáculas.
Este gran Pontífice fue el primer Papa viajero, haciendo honor a su nombre: así como San Pablo recorrió todo el mundo conocido de su época, el Papa Montini fue el primer Romano Pontífice que visitó los cinco continentes.
¿Por qué un Papa con esta amplia y moderna visión es considerado como polémico? Porque Pablo VI supo ser fiel a la Doctrina de siempre, y desde ella iluminó las nuevas situaciones del hombre de hoy; pero algunos deseaban que fuera la Doctrina la que se adaptara al mundo laico moderno se enfrentaron con la firmeza del Papa Montini.
En dos casos Pablo VI mostró esta firmeza, que le costó ser etiquetado como “conservador” y ser minusvalorado. Primero, cuando la “revolución sexual” llevó a no pocos a pedir la abolición del celibato sacerdotal, este Papa reafirmó su validez para la Iglesia latina, porque éste simboliza la realidad del Reino de Dios en la sociedad contemporánea (Enc. “Sacerdotalis celibatus”, 24.VI.1967).
Y el segundo fue cuando apareció la píldora anticonceptiva, que planteaba un gran problema moral. Después de escuchar a dos comisiones sobre el tema, y a varios colaboradores que le sugerían cambiar la doctrina tradicional, Pablo VI publicó la encíclica “Humanae Vitae” (25.VII.1968) en la que reiteró la ilicitud de cualquier medio físico o químico que impida la concepción.
Al ser beatificado Pablo VI, esta combinación de diálogo con el mundo contemporáneo y firmeza en la “Depósito de la Fe” se convierte en un gran signo. Seguramente, este signo es el mensaje que el Papa Francisco quiere enviar a todo el mundo, al concluir el Sínodo sobre la familia: la doctrina sobre el matrimonio y la misericordia hacia los que se encuentran en situaciones matrimoniales difíciles no son antagónicas.

Recomendamos el buen artículo sobre Pablo VI en Wikipedia.

domingo, 12 de octubre de 2014

¿Cisma a la vista?


Año 10, número 492
Luis-Fernando Valdés

El Papa camino al Aula sinodal (Foto: News.va)
Durante la semana, mientras en el aula del Sínodo se debatía sobre el matrimonio y la familia, los medios nos presentaron a dos facciones de cardenales enfrentados por el tema del divorcio a un paso de dividir a la Iglesia. ¿Está a punto de ocurrir un cisma?
El Sínodo extraordinario sobre la familia ha trascurrido según lo previsto, con la participación no sólo de cardenales y obispos, sino también de hombres y mujeres casados. Mientras tanto, en la opinión pública se está gestando otro “sínodo”: el “sínodo de los medios”, pues en los medios aparecen noticias contradictorias que quizá no reflejan del todo la realidad del aula sinodal.
La situación se ha puesto tan candente, que no han faltado quienes sostienen que estas diferencias entre los dos bandos darán lugar un cisma en la Iglesia. Recordemos que un cisma significa “el rechazo de la sujeción al Romano Pontífice o de la comunión de los miembros de la Iglesia a él sometidos” (Código Derecho Canónico, 751).
Sin embargo, si estudiamos con serenidad los hechos vemos que no hay por ahora señales de una ruptura de esa magnitud. Analicemos los hechos.
Los medios han presentado a la Iglesia dividida en dos grupos antagónicos. Uno, al que han llamado la “revolución de la misericordia”, que estaría supuestamente compuesto por el Card. Kasper y el Papa Francisco; y otro, al que se le tilda de “conservador”, cuyo objetivo sería “frenar el sínodo”. [Ver aquí y aquí]
En este caso, el diferencia entre la fantasía y la realidad es muy sutil. Sí hay dos posturas ante el tema de aceptar que los divorciados vueltos a casar pueden recibir la Comunión sacramental. Pero eso no significa que haya un grupo que acepta el divorcio.
En la indisolubilidad del matrimonio todos están de acuerdo. El propio Card. Walter Kasper, que aboga para que sólo en ciertos casos se pueda dar la Comunión a divorciados que contraen nuevas nupcias, recuerda que “el matrimonio sacramental ante la Iglesia es indisoluble, pues así lo declaro Jesús”. [Ver aquí]
Todos los padres sinodales están firmes en la indisolubilidad del matrimonio. De hecho, ese tema no está a discusión en el aula. El relator general del Sínodo, Mons. Peter Ërdo, dejó bien claro que “aunque el amor haya desaparecido, el vínculo matrimonial es indisoluble mientras vive uno de los esposos”.
Respondiendo a algunas posturas alarmistas, el cardenal Erdö reafirmó “la sacramentalidad del matrimonio y su indisolubilidad. No está en cuestión la doctrina de la indisolubilidad, reconocida incluso por quienes han tenido un matrimonio fracasado y buscan un nuevo inicio.”
De igual manera, todos los participantes en el sínodo saben que tienen que responder a un problema real, que es la atención pastoral de los fieles divorciados casados civilmente, pues “pertenecen a la Iglesia y tienen el derecho a ser acompañados por sus pastores”. [Ver aquí]
Los puntos en común son estos: “divorcio no, divorciados sí”. En cambio, al intentar discernir cómo debe ser  participación de estos fieles en las comunidades y en la Eucaristía es donde empiezan las diferencias que se están discutiendo apasionadamente en el Sínodo. Unos afirman que deben abstenerse de comulgar sacramentalmente y otros insisten en que reciban la Comunión.
Al repasar estos hechos, nos damos cuenta que no es lo mismo disentir en una posible solución para los divorciados, que en poner en duda toda la doctrina sobre la indisolubilidad matrimonial. Por eso, hablar de un cisma no es lo más adecuado… aunque sea lo que consiga más lectores.

domingo, 5 de octubre de 2014

Teólogos vs periodistas


Año 10, número 491
Luis-Fernando Valdés

Una vieja "guerra" iniciada durante el Concilio Vaticano II (1962-1965) parece resurgir con motivo del ya próximo Sínodo sobre la familia. Peritos religiosos y reporteros parecen competir para captar la opinión pública a la que llenan de mensajes contradictorios. ¿Cuál es el fondo de esta disputa?
Durante el Concilio ocurrió un fenómeno que afectó negativamente a la Iglesia. Fue la filtración de temas disputados y aún no resueltos en las aulas conciliares, que aparecieron en los medios como noticias que anunciaban cambios en la doctrina oficial del Magisterio eclesiástico. Los fieles vivieron cuatro años de desconcierto sobre cuál era la verdadera postura de la Iglesia.
Con motivo del próximo Sínodo sobre la familia, se repite ese fenómeno. Los medios presentan esta reunión de obispos sólo como una situación de crisis, en la que la Iglesia deberá cambiar su noción de matrimonio y de familia para sobrevivir.
El portal aleteia.org realizó una investigación, que tomó en cuenta 38,333 menciones, noticias y conversaciones en la red, en inglés, entre el 1 de septiembre de 2013 y el 1 de septiembre de 2014.
El resultado fue que los medios reducen todo el Sínodo a los siguientes temas: comunión a los divorciados vueltos a casar por lo civil, control de los nacimientos, aborto, matrimonio, convivencia prematrimonial, y pedofilia.
En bastantes casos, se intenta mostrar al Papa Francisco como lo que no es. Se presenta al Pontífice como un hombre que quiere reformar la doctrina, pero en realidad lo que pide el Santo Padre es que -sin cambiar la doctrina- la Iglesia sea valiente para atender a los que están en situaciones complejas.
Otro efecto de esta "batalla mediática" es que algunos medios presentan una división entre los obispos, como si hubiera dos bandos defendiendo dos modelos distintos de familia cristiana. Además, emplean categorías sociológicas o políticas para presentarlos: conservadores vs liberales, etc.
Por eso, recientemente el Prefecto para los Obispos, Mons. Marc Ouellet, aclaró a los medios que no es correcto presentar a los obispos como si fueran miembros del partidos políticos opuestos, buscando hacer prevalecer cada uno su propio punto de vista.
El tema de la familia es capital para que la sociedad occidental salga de la actual crisis cultural y de valores. Por eso, el Papa ha convocado a este Sínodo. Pero ha puesto como punto central hablar de la familia tradicional (padre, madre, hijos). Y, aunque ha pedido que se consideren los casos complejos, estos no son el centro del temario aprobado.
No soy partidario de atribuir estos fenómenos de opinión pública a las llamadas "teorías conspiración". Me parece que se debe más a la búsqueda de 'rating' por parte de algunos medios, y al afán de figurar de algunos obispos y de algunos teólogos. Pero la última palabra la tenemos los receptores: seamos más críticos y exigentes para conocer la verdad, más allá de los titulares sensacionalistas.

domingo, 28 de septiembre de 2014

Fidelidad, ¿también hoy?

Año 10, número 490
Luis-Fernando Valdés, desde Madrid

Fue beatificado Mons. Álvaro del Portillo, a veinte años de su deceso. Se le conoce como un hombre fiel. ¿No es muy pretensioso ensalzar la figura de un sacerdote leal, ante una sociedad en la que el "para siempre" no parece compatible con la libertad?

Me encuentro en Madrid, donde hace algunas horas fui testigo de este gran evento eclesial, presidido por el cardenal Angelo Amato, Prefecto de las Causas de los Santos, quien por indicación del Papa Francisco efectuó la beatificación del primer sucesor de San Josemaría Escrivá, Fundador del Opus Dei.

La vida de don Álvaro, como se le llama cariñosamente, es muy interesante porque conjuga una gran perfil humano e intelectual con un gran servicio a una porción del Pueblo de Dios (el Opus Dei) y a la Iglesia universal, por tanto por su labor en la Curia romana como por el apoyo prestado a no pocas diócesis del mundo durante su gestión como Prelado de la Obra de Dios.

Álvaro del Portillo y Diez de Sollano, nació en Madrid el 11 de marzo de 1914, hijo de padre español y madre mexicana, el tercero de ocho hermanos. Criado en una familia católica, desde pequeño sobresalió por su piedad y su capacidad intelectual. Estudió Ingeniería de Caminos, que en esa época era de las carreras más exigentes. Obtuvo los doctorados en Historia, Derecho canónico además de Ingeniería.

Conoció al Fundador del Opus Dei en 1935, y pidió su admisión el 7 de julio de ese año. Desde entonces siempre estuvo muy cerca de San Josemaría y se convirtió en su colaborador más cercano, y logró una gran compenetración humana, intelectual y espiritual con él. Precisamente, porque tenía don Álvaro una gran personalidad, supo templarla para ponerlo al servicio de su misión de colaborador del fundador sin desvirtuar ni añadir nada al carisma original del Opus Dei. Cuando fue elegido sucesor de San Josemaría, el 15 de septiembre de 1975, tuvo como programa de gobierno actuar como lo haría el Fundador.

Un aspecto de la vida del nuevo Beato que refleja su fidelidad al carisma del Fundador fue el amor y el servicio abnegado a la Iglesia universal. Encarnó el lema de San Josmaría Escrivá: "Omnes cum Petro ad Iesum per Mariam!", que significa: todos con Pedro a Jesús por María. Por eso, su lealtad al Opus Dei y su lealtad a la Iglesia universal era una sola cosa con su amor y su fidelidad a Jesucristo.

Durante el Concilio Vaticano II desempeñó varios puestos de gran responsabilidad. El más significativo de ellos fue el de Secretario de la Comisión que redactó  el decreto "Presbyterorum Ordinis", sobre la vocación y la misión de los sacerdotes. Mostró ahí su fidelidad tanto a la doctrina bimilenaria sobre el sacerdocio como al deseo del Papa Juan XXIII de dialogar con el mundo de hoy. Para conseguirlo supo escuchar y armonizar a teólogos importantes como Yves Congar o Karl Rahner, respetando sus puntos de vista y mostrando con respeto sus divergencias.

El hoy ya Beato Álvaro fue muy amigo desde 1943 de Mons. Giovanni Battista Montini, futuro Pablo VI, que también será beatificado el próximo mes de octubre. Y tuvo una gran amistad y sintonía con Juan Pablo II, a quién conoció desde los años del Concilio, y a quien apoyaría mucho durante su gestión como Prelado del Opus Dei. Fue ordenado obispo por este gran Papa, el 6 de enero de 1991.

Un pasaje sobre esta unión afectiva y efectiva de don Álvaro con el Romano Pontífice, ocurrió en 1979, cuando el Papa polaco le preguntó su parecer sobre la oportunidad de viajar a México, para presidir la Conferencia del Episcopado Latinoamericano en Puebla. Mons. del Portillo le respondió que pensaba que sería un gran bien para la Iglesia, a pesar de algunas previsiones pesimistas. Y lo mismo hay que decir del apoyo del nuevo Beato a los complicados viajes de San Juan Pablo II al centro y norte de Europa, en los que consiguió que no pocas personas salieran a recibirlo a las calles.

Cuando falleció Mons. del Portillo, el 23 de marzo de 1994, a las pocas horas de volver de una peregrinación a Tierra Santa, Juan Pablo II en persona fue a rezar a su capilla ardiente. Rezo un Padrenuestro y una Salve, ante el cuerpo de su fiel amigo. Afirmó el Papa que era un deber para él haber ido a despedirse de don Álvaro.

Hoy, mientras me encontraba rodeado de más de 150 mil personas, que cantando y rezando dábamos gracias a Dios por este nuevo Beato, pude palpar que la fidelidad es una virtud que todos alabamos, y que todos consideramos muy importante en la vida civil y eclesial. Ahí estábamos aplaudiendo a este hombre fiel a Jesucristo, muchos que somos personas llenas de defectos, otros más que han fallado en sus matrimonios, otros que han tomado decisiones equivocadas o se han alejado de Dios: todos agradeciendo a Dios que nos propone un modelo amable que con su sonrisa y su vida nos mostró que sí podemos -a pesar de todos los errores- buscar ser fieles a Cristo y a la Iglesia.

lfvaldes@gmail.com
Http://columnafeyrazon.blogspot.com




sábado, 20 de septiembre de 2014

Guerra entre cardenales


Año 10, número 489
Luis-Fernando Valdés

El Papa pide soluciones para los cristianos divorciados. El Card. Kasper propone admitirlos y recientemente cinco cardenales “conservadores” publicaron un libro negando toda posibilidad. ¿Se trata de una rebeldía hacia el Pontífice?


En días pasados, “El Comercio” (Perú) tituló así la noticia: “Cinco cardenales conservadores se le rebelan al papa Francisco” (17.IX.2014). Y “El País” (Uruguay) la presentó así: “Cardenales conservadores en contra de la apertura del papa Francisco” (18.IX.2014). ¿De qué “rebelión” se habla?
1) El contexto es el próximo sínodo extraordinario sobre la familia, en el que se reunirán cardenales y obispos de todo el mundo para discutir sobre los temas más controvertidos que suceden en torno al matrimonio y la familia hoy día.
Como ya hemos informado en esta columna, el sínodo plantea todos los temas, pero en la opinión pública sólo está gravitando el tema de admitir a la Comunión sacramental a los divorciados vueltos a casar. Y este reduccionismo ha sido tomado como bandera, en algunos medios, para presionar a la Iglesia para que admita el divorcio.
2) El inicio de la polémica se remonta al pasado Consistorio de cardenales del pasado mes de febrero. Frente al Papa y a todos los cardenales, Mons. Kasper manejó una hipótesis sobre la posibilidad de volver a admitir a los divorciados que se han vuelto a casar a la comunión, pero viendo caso por caso, en determinadas circunstancias y tras un recorrido penitencial. Al día siguiente, Francisco lo elogió, diciendo que consideraba que el Card. Kasper hacía “teología de rodillas” y que en su discurso había encontrado “el amor de la Iglesia”.
Pero el Card. Walter Kasper no pretendía cambiar la doctrina sobre el matrimonio católico. Recientemente declaró a Andrea Tornielli: “La doctrina de la indisolubilidad del matrimonio sacramental se basa en el mensaje de Jesús; la Iglesia no tiene el poder para cambiarla. Este punto no cambia. Un segundo matrimonio sacramental, mientras la pareja siga con vida, no es posible.” En cambio, admite que su propuesta “no es una solución definitiva”.
3) Como reacción a la propuesta del purpurado alemán, sobre todo por la confusión creada ante la opinión pública, el Card. Gerhard Ludwig Müller, Prefecto de la Doctrina de la Fe, publicó en julio el libro “La esperanza de la familia”, en el que no admite ninguna apertura en relación con la comunión a los divorciados que se han vuelto a casar.
 Y en días pasados apareció otro libro que sostiene la misma tesis, titulado “Permanecer en la verdad de Cristo”, firmado por Mons. Müller y cuatro purpurados: Carlo Caffarra, arzobispo de Boloña, Raymond Leo Burke, Prefecto de la Signatura Apostólica, y los eméritos Walter Brandmüller y Velasio De Paolis.
Conclusión. El problema teológico real es la recepción de la Eucaristía por parte de los fieles divorciados y vueltos a casar; en cambio, no lo es el tema de aceptar las segundas nupcias. Tampoco se puede hablar de rebeldía hacia el Santo Padre por parte de algunos cardenales, porque no están desacatando ninguna indicación pontificia.
La cuestión clave es que los asuntos tan complicados como éste se estén dirimiendo en la arena pública, porque a los fieles nos llegan esas noticias sin matices, con cierto tono de escándalo y con titulares que siempre manejan la falsa clasificación de “conservadores” y “liberales”. No hay una ruptura doctrinal en el seno de la Iglesia, sino un fenómeno de opinión pública que produce una confusión de mensajes.

domingo, 14 de septiembre de 2014

Tercera Guerra Mundial “por partes”

Año 10, número 488

Luis-Fernando Valdés

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El Papa conmemoró a los caídos de la Primera Guerra Mundial. A cien años del inicio de aquel conflicto bélico, Francisco afirmó que hoy vivimos una Tercera Guerra Mundial, combatida “por partes”, con crímenes, masacres, destrucciones. Pero, ¿qué solución propone el Pontífice?
En el centenario del estallido de la Primera Guerra Mundial (13 de septiembre de 2014), el Santo Padre celebró una misa en el Monumento Militar de Redipuglia, en la norteña provincia italiana de Gorizia, donde yacen los restos de 100 mil 187 soldados italianos caídos.
Antes, como gesto de fraternidad hacia los muertos de ambos bandos, el Papa estuvo en el cementerio austrohúngaro de Fogliano también en Redipuglia, donde reposan 14 mil 550 soldados invasores caídos en esta zona.
El Papa Jorge Bergoglio conoció estos combates de primera mano, pues su abuelo Giovanni Bergoglio peleó en el ejército italiano contra el imperio austro-húngaro en el campo de batalla, sobre el cual se edificó el actual cementerio.
El abuelo de Francisco sobrevivió a la batalla en las trincheras cerca del río Isonzo (hoy frontera con Eslovenia), sobrevivió y emigró a Argentina, donde nació el actual Papa, quien contó: “Escuché muchas historias de dolor de los labios de mi abuelo”.
El Santo Padre rezó tanto por quienes cayeron en la Gran Guerra que estalló hace 100 años, como por las víctimas de todos los enfrentamientos bélicos. El Obispo de Roma rezó primero entre las hileras de tumbas de los soldados caídos de cinco naciones que fueron sepultados en el cementerio austro-húngaro y después celebró la Misa al aire libre en el monumento a los italianos caídos.
“En este lugar, en este cementerio, sólo puedo decir que la guerra es una locura. La guerra destruye lo más hermoso que Dios ha creado, el ser humano. La guerra trastorna todo, incluso la relación entre los hermanos. La guerra es una locura, es querer desarrollarse, crecer, mediante la destrucción”, afirmó Su Santidad.
Como nos tiene ya acostumbrados, el Papa Francisco fue muy agudo para ir a la causa de las guerras, buscando una explicación que no se limite a la geopolítica. Señaló que la indiferencia es la razón profunda de estos conflictos.
“Sobre la entrada a este cementerio se alza el lema desvergonzado de la guerra: ‘¿A mí qué me importa?’. Todas estas personas, cuyos restos reposan aquí, tenían sus proyectos, sus sueños... (...) La humanidad dijo: ‘¿A mí qué me importa?’ ”, indicó el Pontífice.
Momentos antes de la Misa, el Papa recorrió solo y en silencio las tumbas de los soldados. Luego en la homilía comentó: “Aquí hay muchas víctimas. Hoy las recordamos. Hay lágrimas, hay dolor. Y desde aquí recordamos a todas las víctimas de todas las guerras”.
Y añadió una valiente amonestación: “También hoy hay muchas víctimas… ¿Cómo es posible? Es posible porque también hoy, en la sombra, hay intereses, estrategias geopolíticas, codicia de dinero y de poder, y está la industria armamentista, que parece ser tan importante. Y estos planificadores del terror, estos organizadores del desencuentro, así como los fabricantes de armas, llevan escrito en el corazón: ‘¿A mí qué me importa?’.”
Han pasado 100 años desde aquella Gran Guerra, a la que sucedió otra peor, y luego decenas de guerras regionales, de guerrillas, de invasiones de países vecinos, de guerras civiles. Está en nuestras manos rezar por la paz y exigirla a los gobernantes, como señal de que nuestros hermanos no nos son indiferentes. Detengamos esta silenciada “Tercera Guerra Mundial”.

domingo, 7 de septiembre de 2014

El Papa y Maradona, más allá de la anécdota


Año 10, número 487
Luis-Fernando Valdés

El Pontífice y el astro de fútbol se unieron en un emotivo abrazo. Ambos argentinos, ambos carismáticos. Un suceso mediático, pero con un gran fondo: solidaridad y apoyo a la paz de Medio Oriente.

El Papa "es humano, uno lo puede abrazar".
 El Santo Padre había convocado a grandes futbolistas retirados, para un “partido por la paz” en el que convivieran jugadores de varias religiones. El encuentro, que se llevó a cabo el lunes 1 de septiembre pasado, dejó un mensaje claro: las diferencias religiosas no conllevan violencia.
Los medios se centraron en Maradona. El ex entrenador argentino se mostró emocionado por el saludo que recibió del Papa y declaró: “Tenemos a un gran representante. Esto me llena de orgullo a mí, a vos, a todos los argentinos, porque es humano, uno lo puede tocar, lo puede abrazar”.
El Pontífice aprovechó para pedirle al afamado futbolista que lo apoyara en una iniciativa de caridad para África. Francisco le dijo: “Vamos a tener una comida, Diego, quiero hablar con vos, quiero hacer un proyecto para que los chicos de África dejen de sufrir y que coman”. (El nuevo diario, 1 septiembre 2014)
Diego Armando se sumó también a la causa de la paz, y afirmó a Radio Vaticana que “un balón vale más que mil fusiles”. Y añadió: “Tenemos que buscar la paz como sea, queremos que la gente tenga consciencia de que la paz es lo mejor para todos”. (News.va, 1 septiembre 2014)
Pero el resultado de esta iniciativa del Obispo de Roma tuvo más trascendencia, porque se convirtió en un gran mensaje para los jóvenes. Diego Simeone, actual entrenador del Atlético de Madrid y ex capitán de la Selección argentina expresó que “para los jóvenes del mundo el mensaje que quiero darles es: el respeto”. “Respetar al prójimo es un gran paso para empezar a construir todo lo que uno desea”, manifestó.
Y el portero de la Juventus y de la Selección italiana, Gianluigi Buffon, sostuvo que las religiones pueden convivir. “A mí el deporte ha ayudado a ‘vivir en grupo’, a vivir en la diversidades que hay en un grupo, saber coexistir con cualquier tipo de compañero, de cualquier religión, de cualquier credo, y a respetarse mutuamente”.
Y añadió: “Pienso que todo tipo de fundamentalismo sea de condenar porque no deja espacio a la razón, a la relación, mientras en cambio una fe fuerte pero no demasiado exasperada, hace mucho bien”. (News.va, 2 septiembre 2014)
¿Qué pensar de esto? ¿Un mero golpe mediático?
Hay que reconocer que el Papa Francisco sabe jugar muy bien con los recursos que tiene a la mano para impulsar la paz en Siria y en Irak. Amante del soccer, el Santo Padre envía mediante un partido de fútbol un mensaje visual de convivencia interreligiosa.
En efecto, tanto los saludos del Papa lleno de afecto a todos los jugadores tanto cristianos como no cristianos, como la convivencia en la cancha entre los futbolistas de distintos credos son una señal de que las religiones, cuando son practicadas sin fanatismo conllevan comprensión.
Además, en su mensaje a estos deportistas, el Pontífice afirmó que ese partido interreligioso era un símbolo para hacer entender que “es posible construir la cultura del encuentro y un mundo de paz, donde creyentes de religiones diversas, conservando su identidad (…) pueden convivir en armonía y en el respeto reciproco”.
Concluyó el Papa explicando que la religión y el deporte pueden contribuir a la paz: “Las religiones, en particular, están llamadas a hacerse vehículo de paz y jamás de odio, porque en nombre de Dios se debe llevar siempre y solamente amor.” De esta manera, ahora mediante un balón, el Santo Padre continúa su defensa de la paz en Medio Oriente.