domingo, 28 de abril de 2013

Banco Vaticano ¿obstáculo para Francisco?


Año 9, número 415
Luis-Fernando Valdés

Aunque no ha sido noticia principal, en los últimos días se ha hablado mucho de la reforma del Banco Vaticano. Este sería el primer desafío del Papa Francisco antes de transformar la Curia romana. ¿Qué hay detrás de todo esto? ¿En qué afecta esta reforma a los católicos de a pie?

Al hablar del banco del Vaticano nos topamos casi siempre con una serie de clichés, como la falta de transparencia y lavado dinero. Sin embargo, la visión sobre esta institución financiera pone en juego algo más que dinero, pues influye en la confianza de la gente en la Iglesia y también puede desvirtuar la percepción sobre la misión misma de la Iglesia.

Primero, hay que aclarar que el “Istituto per l’Opere di Religione” (IOR) no es propiamente un banco convencional (con accionistas y sucursales), sino una entidad que administra bienes muebles e inmuebles que han sido destinados para obras de caridad de la Iglesia.

A través de este instituto se financian tanto las Iglesias de países pobres como las obras de caridad de muchas diócesis. Es muy conocido que el entonces Card. Bergoglio recibió fondos del IOR tanto para ayudar a los pobres y a los enfermos (fue famosa la ayuda humanitaria a los llamados “cartoneros”), como para sanear la finanzas de la diócesis de Buenos Aires (Stanze Vaticane, 13.abr.13).

¿Cuál es el problema actual del IOR? ¿Le falta transparencia? MoneyVal, el organismo de la comunidad europea encargado de vigilar el lavado de dinero, pidió al IOR que se adecuara a la normativa vigente. Aunque no se ha demostrado nada, la normativa anterior del IOR se prestaba al lavado de dinero… y no han faltado rumores de ser el banco de la mafia italiana. Actualmente, el IOR ya está dentro de los estándares europeos. (Ampliar en: Fe y razón, 5.ago.12)

Ernst von Freyberg, nuevo Presidente
del Banco Vaticano.
Hay que reconocer el mérito de Benedicto XVI, que estuvo empeñado de mejorar el funcionamiento del Banco Vaticano. Pocos días antes de su retiro, nombró como nuevo Presidente de esta institución al abogado Ernst von Freyberg (15.feb.13) y renovó la comisión de cardenales que vigilan el IOR (18.feb.13).

Pero, estos asuntos económicos ¿qué tienen que ver con los fieles católicos comunes y corrientes? Aparentemente nada y, en realidad, todo. Estos temas desgastan la credibilidad de la Iglesia. Cristo predicó la pobreza y la Iglesia maneja un banco… que, además, tiene su “mala fama” en contra.

Precisamente, el Papa Francisco ha estado muy pendiente de que la Iglesia no pierda de vista su finalidad espiritual y misionera, y puede entonces. Recientemente, el Pontífice afirmó que: “cuando la Iglesia quiere enorgullecerse de su cantidad y crea organizaciones, crea oficinas y se hace un poco burocrática, la Iglesia pierde su substancia principal y corre el peligro de transformarse en una ONG. Y la Iglesia no es una Ong.”

Habló en concreto del IOR y reconoció que “es necesario”, pero “ hasta un cierto punto”. Porque, “cuando la organización toma el primer sitio, el amor se acaba y la Iglesia, pobrecita, se convierte en una ONG. Esta no es la vía”. (Vatican Insider, 24.IV.13)

Este es el verdadero fondo de la reforma al Banco Vaticano y a la Curia romana. Francisco trata de que las estructuras administrativas de la Iglesia y de las diócesis no distraigan a los católicos de lo importante de su fe: conocer a Cristo, amarlo y llevarlo a toda la gente. Seguramente, estas esperadas reformas contribuirán a que los católicos recuperen confianza en las estructuras de gobierno y de financiamiento de la Iglesia.

sábado, 20 de abril de 2013

Francisco: el nuevo “look” de la ortodoxia


Año 9, número 414
Luis-Fernando Valdés

El nuevo Papa nos sigue sorprendiendo por sus gestos llenos de sencillez y de cercanía con la gente. El Pontífice latinoamericano se ha desmarcado del protocolo, del vestuario papal y de los apartamentos pontificios. Entonces, ¿Francisco cambiará la doctrina “dura” del catolicismo?

En el inicio de este nuevo Pontificado, se ha dado un fenómeno de opinión pública muy interesante. La simpatía del Papa Bergoglio ha servido de lubricante para las cuestiones espinosas que ha tenido que resolver en estas primeras semanas de Ministerio Petrino.

En cambio, el Papa Ratzinger fue durante dos décadas el guardián de la fe, y se convirtió en el pararrayos de las críticas durante la época de Juan Pablo II.  Por eso, siempre arrastró la etiqueta de “duro” e “intransigente”, incluso durante su periodo como Pontífice.

Esta percepción, un tanto injusta, ha producido el fenómeno de que Francisco parece un Papa más “flexible”, y quizá por eso, algunos piensan que habrá cambios en la doctrina católica. Pero, en realidad, el Papado no ha cambiado de ruta. Desde el Concilio Vaticano II, todos los Pontífices han seguido la misma línea: explicar la doctrina de siempre a los hombres de hoy, sin alterar el mensaje de Jesucristo.

En cambio, lo que sí ha variado en estos cincuenta años posteriores al Concilio es la percepción de la opinión pública sobre los Papas. Según esta visión, del “carismático” Juan Pablo II pasamos al “duro e intransigente” Benedicto XVI, y ahora tenemos al “sencillo y cercano” Francisco.

El Papa y el Prefecto de la Doctrina
de la Fe, Mons. Müller.
La continuidad es patente. El Papa alemán peleó las batallas doctrinales y disciplinares que inició su predecesor polaco, como el combate a la pederastia. Y el Papa argentino ha retomado directamente los conflictos a los que se enfrentó Benedicto XVI, de los cuales hoy reseñamos dos.

Primero. Francisco confirmó recientemente la línea de “tolerancia cero” contra los sacerdotes pederastas al recibir en audiencia privada al arzobispo Gerhard Ludwig Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el dicasterio vaticano encargado de conocer esos delitos (News.va, 5.abril.2013).

 “El Santo Padre ha pedido en particular a la Congregación continuar con la línea establecida por Benedicto XVI, lo que significa actuar con determinación en lo que concierne a los abusos sexuales”, dice el comunicado de la Sala de prensa vaticana.

Segundo. El Papa Francisco confirmó la evaluación del Vaticano a la “Leadership Conference of Women Religious” (LCWR) de Estados Unidos, en la que se encontró que esta tenía “serios problemas doctrinales” y necesitaba ser reformada.

El Prefecto Müller, se reunió en Roma con la presidenta de la conferencia de religiosas estadounidenses, Hermana Florence Deacon, el 15 de abril pasado. También asistió el Arzobispo de Seattle, Peter Sartain, quien fue designado para llevar a cabo la reforma del LCWR.

Müller le dijo a la Hermana Deacon que él “ha discutido recientemente la Evaluación Doctrinal con el Papa Francisco, que reafirmó los hallazgos de la Evaluación y el programa de reforma para esta Conferencia de Superiores Mayores”. O sea, el Papa no apoya el liberalismo de la LCWR. (News.va, 15.abril.2013)

Sin duda, la simpática figura de Francisco ha conquistado a la opinión pública, y su sonrisa y su cercanía han logrado superar una barrera mediática: que la ortodoxia y la disciplina no son sinónimo de antipatía o de mala voluntad hacia alguien. Y ortodoxia y simpatía, este es el nuevo “look” del Papado.

sábado, 13 de abril de 2013

Balance de un mes de Pontificado


Año 9, número 413.
Luis-Fernando Valdés

Se ha cumplido un mes de la fumata blanca. El nuevo Papa nos ha traído sorpresas muy gratas, pero las expectativas sobre el futuro de la Iglesia siguen en pie. ¿Qué ha hecho Francisco para solucionar la crisis de la Iglesia?

La cercanía del Papa Francisco
es sin duda de lo más destacado de
este primer mes de Pontificado.
1. Austeridad. El Papa argentino inició su Pontificado con unos signos de austeridad que han conquistado a los fieles católicos del mundo entero: no utiliza la muceta roja propia del atuendo papal, utiliza una cruz pectoral de hierro (no de oro), el anillo del pescador es de segunda mano (fue diseñado para Pablo VI), y no calza los zapatos rojos que durante siglos han usado los pontífices sino que utiliza sus zapatos negros de siempre. Además, renunció a vivir en los apartamentos pontificios.

Este modo de vida no es una mera actitud mediática del Papa. Como la crisis de credibilidad de la Iglesia se ha debido, en parte, al modo de vida poco austero de no pocos católicos, estos ejemplos de Francisco son una gran invitación a todos los fieles a vivir el desprendimiento que Jesucristo predicó y que sus seguidores deben vivir también.

2. Reforma de la Curia romana. Éste es el tema más candente en la opinión pública. Desde las congregaciones generales (reuniones de cardenales) previas al Cónclave, numerosos purpurados insistieron en que era importante dar a la Curia un sistema de gestión más acorde a las necesidades actuales.

Justo al cumplirse el mes de su elección el Santo Padre anunció la creación de grupo de ocho cardenales (de los cinco continentes) y un arzobispo “para que lo asesoren en el gobierno de la Iglesia universal y para estudiar un proyecto de revisión de la Constitución Apostólica Pastor Bonus sobre la Curia Romana” (News.va, 13.IV.2013).

3. Abusos sexuales. El Papa Francisco, siguiendo la misma línea establecida por Benedicto XVI, indicó al Dicasterio responsable de combatir la pederastia que actuara con decisión en todo lo que se refiere a los casos de abuso sexual.

Además, el Papa pidió que se promuevan ante todo medidas de protección de los menores, ayuda para los que en pasado han sufrido violencia, las medidas debidas hacia los culpables, el compromiso de las conferencias episcopales en la formulación y actuación de las directrices necesarias en este ámbito tan importante para el testimonio y la credibilidad de la Iglesia (News.va, 5.IV.2013).

4. Continuidad con Benedicto XVI. El nuevo Pontífice sabe que el mundo entero espera cambios de fondo en la Iglesia, para que la fe puede iluminar al mundo contemporáneo, dominado quizá por el materialismo y la falta de esperanza.

Pero esta reforma no es un rompimiento con lo anterior. Y el Papa Bergoglio lo ha mostrado con gestos de cercanía al Papa emérito que hablan por sí mismos, especialmente con aquella visita a Castelgandolfo.

El Rector de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz (Roma), Luis Romera, resume así la continuidad de los últimos pontificados: Juan Pablo II es el Papa que despertó en una cultura secularizada la nostalgia de Dios, el sentido de la fe; luego Benedicto XVI  ayuda a asumir todo ese entusiasmo por la fe con profundidad intelectual; y después, viene un Papa pastor, que dice vamos a asumirlo personalmente, vamos a ser personas de oración, personas de misericordia. (Europapress.com, 12.IV.2013)

A un mes de Pontificado, el Papa Francisco da señales de buscar una reforma dentro de la continuidad, con una invitación a todos los creyentes a que vivan con obras claras la fe en Jesucristo, pues sólo así la Iglesia podrá cambiar.

sábado, 6 de abril de 2013

Líderes judíos opinan sobre el nuevo Papa


Año 9, número 412
Luis-Fernando Valdés

La sencillez y la apertura del Papa Francisco no sólo han conquistado a los católicos, sino que también le han abierto camino en el diálogo con las otras religiones. Es interesante ver las reacciones del mundo hebreo y preguntarnos qué podemos esperar en esta nueva etapa del diálogo con los judíos.

El Papa saluda a los representantes judíos,
en la reunión con líderes religiosos (20 marzo)
El Santo Padre inició la relación con los hebreos con un gesto significativo: le envío al Rabino Jefe de Roma, el Dr. Riccardo Di Segni, la invitación a la inauguración de su pontificado, mediante un mensaje fechado el mismo día de su elección como Obispo de Roma, el 13 de marzo pasado.

Se trata quizá de su primera acción como Papa, en la que además le manifiesta al Rabino Jefe que espera “vivamente poder contribuir al progreso experimentado en las relaciones entre judíos y católicos a partir del Concilio Vaticano II”.

Por su parte, el Dr. Di Segni, en su mensaje de felicitación al Papa Francisco, expresó sus mejores deseos y recordó que las relaciones de la Iglesia con la Comunidad judía de Roma han dado pasos importantes. Y le auguró: “que usted pueda guiar con fuerza y sabiduría a la Iglesia católica en los próximos años”.

El Presidente de la conferencia de Rabinos, el Prof. Giuseppe Laras, expresó también sus congratulaciones al nuevo Papa. Y manifestó su deseo de que bajo la guía de Papa Francisco, el diálogo entre judíos y cristianos siga dando frutos en el surco de la obra ya realizada por sus predecesores.

Los signos de buena relación se multiplicaron los días siguientes. El Rabino Di Segni asistió a la Misa de inicio de pontificado de Francisco, en el Vaticano, el 19 de marzo, y al día siguiente fue recibido por el Papa, junto a otros 15 rabinos y otros líderes religiosos asistentes, en la sala Clementina del palacio apostólico.

Con motivo de la fiesta de Pésaj o Pascua hebrea, el Santo Padre le envió un telegrama de felicitación al Rabino de Roma. “Me resulta particularmente gustoso –expresó Francisco– extenderle a usted y a toda la comunidad de Roma mis felicitaciones más fervientes por la gran fiesta de Pésaj”.

El rabino Di Segni, señaló el sitio web de la Comunidad judía de Roma, “ha acogido con gratitud las felicitaciones del Papa Francisco y le da las gracias al tiempo que le desea también los mejores deseos para la Pascua Cristiana”.

Otra estupenda señal de la buena relación lo constituye la invitación del presidente Simon Peres para visitar Israel. “Será bienvenido como un hombre de inspiración que puede ayudar en el intento de traer la paz a una zona tormentosa. Todos los pueblos, sin excepción, recibirán al nuevo Pontífice. Judíos, cristianos y musulmanes”, afirmó el Premier tras felicitarle por su elección.

Según Simon Peres, el Papa Francisco representa “la devoción, el amor a Dios, el amor a la paz, una modestia santa y un nuevo continente que está despertando. Necesitamos, más que nunca, un líder espiritual y no sólo uno político”.

El rabino David Rosen, Director de Asuntos interreligiosos del Comité Judío Americano, externó que “el hecho de que los cardenales hayan elegido a este Papa es en sí mismo un avance en las relaciones con los judíos, por la personalidad conciliadora del cardenal Bergoglio, por su carácter humilde y gran espiritualidad”.

Estos gestos recíprocos y las amistosas declaraciones de los líderes judíos nos hacen ver que Francisco continuará la buena relación con el Pueblo de Israel, siguiendo los pasos de los Papas anteriores, y se reforzará la amistad entre judíos y católicos.

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