viernes, 17 de marzo de 2017

Economía y desempleo: el imperceptible “pecado grave”

Año 13, número 619
Luis-Fernando Valdés

El Papa Francisco defiende nuevamente a los trabajadores, al afirmar que es un “pecado grave” quitar el empleo solo para incrementar ganancias. ¿Cuáles son los motivos de Francisco: una ideología de izquierda o el Evangelio?
 
Francisco pide una economía que
respete la dignidad de la persona.
1. El caso de Sky Italia. En la reciente Audiencia general del pasado miércoles 15 de marzo, el Papa argentino improvisó unas palabras en apoyo a los trabajadores de una empresa italiana de comunicaciones, cuyos empleos están en peligro.
Según la agencia ANSA, Sky Italia tiene un plan de reestructuración que prevé el cierre de la sede de Roma, más de 200 despidos y más de 300 traslados de trabajadores de Roma a Milán, a pesar de que la empresa ha registrado ganancias.

2. Una defensa del trabajo desde la dignidad de la persona. Quienes no están verdaderamente familiarizados con las ideas de Francisco, con frecuencia tienen a simplificar y dicen que el Papa es de izquierdas o es “de la liberación”.
En realidad, sólo se puede entender la postura del Pontífice argentino desde la Doctrina Social de la Iglesia, que defiende la dignidad de la persona y de todo aquello que es inherente a esa dignidad, como la vida, la familia, el trabajo, etc.
Por eso, en aquella Audiencia, al dirigirse a los peregrinos de lengua italiana, Francisco recordó que “el trabajo da dignidad” y que por eso “los políticos y los líderes políticos tienen la obligación de hacer todo lo posible para que todo hombre y mujer pueda trabajar y caminar con la frente alta, mirando a los ojos a las personas”. (La Nación, 15 mar. 2017)

3. Una economía contraria al hombre. En esta defensa del ser humano y su dignidad, el Papa ha sido muy firme. Se ha opuesto a una economía basada en las utilidades y no en el bien de las personas.
En esta defensa del hombre, Francisco ha acuñado frases muy duras, aunque quizá no han tenido una repercusión práctica en el sistema económico. El Papa ha dicho, por ejemplo, que “esta economía mata”; también ha sostenido que vivimos en una cultura del “descarte”, que toma a las personas como productos reemplazables.
Se entiende así porqué, durante la ya mencionada Audiencia, el Obispo de Roma, dijera con tono serio y fuera del texto preparado que “quien, por maniobras económicas, para hacer negociaciones no del todo claras, cierra fábricas, cierra empresas y le quita el trabajo a los hombres, esta persona comete un pecado gravísimo”.

4. La crisis de modelo económico actual. Francisco analiza la economía global desde el mensaje social del Evangelio, y explica que ese modelo económico ya no es suficiente, pues no toma en cuenta la dignidad del ser humano.
Francisco se ha atrevido a pedir un nuevo modelo económico: “se necesitan programas, mecanismos y procesos orientados a una mejor distribución de los recursos, a la creación de trabajo, a la promoción integral de los excluidos”.
Con gran audacia, pues se trata de un desafío al sistema económico de Occidente, Francisco pide que “tratemos de construir una sociedad y una economía en las que el hombre y su bien, y no el dinero, sean el centro”. (Ver A. Tornielli, - G. Galeazzi, 2015)

El Papa Francisco está en plena sintonía con los mensajes sociales de Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI. Lo novedoso del Pontífice latinoamericano es que mediante sus gestos –y nos sólo con frases ingeniosas y elocuentes– ha denunciado las injusticias sociales. Quien entiende a Francisco, sabe que defender a los pobres no es comunismo, sino el corazón del Evangelio.


viernes, 10 de marzo de 2017

¿En qué consiste la reforma de Francisco?

Año 13, número 618
Luis-Fernando Valdés

Se cumplen cuatro años del Pontificado de Francisco. Elegido para reformar la Iglesia, es considerado hereje por unos, y para otros es un conservador disfrazado de populismo. ¿Cuál es el verdadero cambio que Francisco ha traído?

Inolvidable aquella primera vez que Francisco,
recién elegido, pidió que rezáramos por él.
1. Las expectativas de reforma durante Cónclave. Una vez que Benedicto XVI renunció al Pontificado romano, los cardenales electores tuvieron un foro oficial (llamado “congregationes”, o sea, ‘reuniones’) para exponer su visión de cómo tendría que ser el siguiente Papa.
En sus discursos, los cardenales electores coincidieron en que el nuevo Pontífice debería llevar a cabo un profundo cambio en la estructura de la Curia romana y en la vida de la Iglesia. Durante su turno, el Card. Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, expuso que el siguiente Papa debería hacer que la Iglesia saliera hacia las “periferias” de la existencia humana.

2. Una reforma muy poco comprendida. El nuevo Papa nos ha llevado de sorpresa en sorpresa, empezando por el nombre que eligió, pues nunca antes algún obispo de Roma había tomado el nombre de “Francisco”,
A partir de ahí, los diversos comentaristas, periodistas y hombres la Curia, fueron interpretando los gestos y las palabras del Papa, utilizando sus propios esquemas pero no los paradigmas propios del nuevo Pontífice.
Así, para lo que deseaban ver “novedades” en el plano teológico (o sea, abolición del celibato sacerdotal, ordenación de mujeres, comunión a los divorciados vueltos a casar, etc.), interpretaron el estilo nuevo de Francisco, lleno de neologismos, como una señal de una supuesta reforma doctrinal, que rompería con la anterior.
De igual manera, los que identifican la “ortodoxia doctrinal” con fijación terminológica en las “formulaciones pastorales”, en cada gesto del Papa quisieron ver una herejía. Por eso, ni unos ni otros han sabido entender la verdadera reforma de Francisco.

3. Las periferias, núcleo de la verdadera reforma. El historiador inglés, Austen Ivereigh, autor de la primera gran biografía de Francisco, titulada “El Gran Reformador: Francisco, retrato de un Papa radical” (2014), nos da las claves para la auténtica reforma del Papa.
Ivereigh, estudió los escritos la etapa de Jorge Mario Bergoglio como provincial jesuita y como arzobispo de Buenos Aires, y descubrió que ahí se contenía un programa ambicioso de renovación y de transformación, que ahora están en la base del pontificado de Francisco.
En otro momento, este historiador explicaba que “la verdadera reforma respeta y no cuestiona las doctrinas y tradiciones de la Iglesia, pero busca cambiar el enfoque a una postura más concentrada en las necesidades concretas del pueblo sencillo”.
Siguiendo al teólogo Yves Congar, Ivereigh explica que “toda reforma auténtica tiene su origen en la periferia, y ocurre cuando el centro se abre a esa periferia”. Como en los tiempos de Jesús, que fue acogido primero por los pastores y pescadores de las zonas marginales. (Entrevista de L. J. Moxó)

La verdadera reforma del Papa argentino consiste en llevar la fe sencilla del Pueblo de Dios a las grandes estructura pastorales de la Iglesia. Se trata de una revolución pastoral (el Papa es un nuevo Francisco de Asís), pero no de una revuelta teológica (Francisco no es otro Lutero).
 Por eso, Francisco evangeliza las periferias de la existencia (los indígenas, los migrantes, los desempleados, los divorciados, etc.), para desde ahí llevar el mensaje cristiano de misericordia al resto de la Iglesia.

viernes, 3 de marzo de 2017

Francisco y los anglicanos: ¿de qué sirve dialogar?

Año 13, número 617
Luis-Fernando Valdés

Francisco se convirtió en el primer Papa que visita a la comunidad anglicana de Roma. Pero, ¿de qué sirve un diálogo entre dos Iglesias, que mantienen sus diferencias doctrinales y disciplinares?
 

El Obispo de la Diócesis de Europa de la Iglesia Anglicana,
Robert Innes, recibió al Santo Padre.
(Foto: diariodigital.com)
La historia de una separación. Han pasado más de 450 años de la fractura de la Iglesia Católica en Inglaterra, que sucedió cuando el rey Enrique VIII rompió con Roma, porque deseaba que fuera aceptado su divorcio y sus nuevas nupcias.
Desde entonces existe la Iglesia Católica Anglicana (=de los ingleses), que no está en comunión con la Iglesia Católica Romana. Después de siglos en los que hubo duras persecuciones y rechazo a los católicos romanos, hace 50 años se inició un diálogo fraterno entre ambas Iglesias.

Los pasos del diálogo ecuménico. Por ecumenismo se entiende la búsqueda de unión entre las diferentes comunidades cristianas que no están plena comunión entre sí. El diálogo católico-anglicano se inició en 1966 con el encuentro entre el Papa Pablo VI y el Arzobispo de Canterbury de esa época Michael Ramsey.
Además, como señal de fraternidad entre ambas Iglesias, San Juan Pablo II visitó a la catedral anglicana de Canterbury, en Londres, en mayo de 1982; y Benedicto XVI estuvo en la Abadía londinense de Westminster en 2010. Ahora Francisco se convirtió en el primer Pontífice que visitó una Iglesia Anglicana de Roma, el pasado 26 de febrero. (News.va, 25 feb. 2017)

Dialogar a pesar de las diferencias. Con motivo de los 50 años del inicio del diálogo ecuménico entre ambas denominaciones religiosas, el Obispo de Roma y el Arzobispo de Canterbury, Justin Welby, firmaron un acuerdo histórico.
En el documento, los líderes manifestaron que “se han cumplido grandes avances en muchos aspectos que separaban” a ambas Iglesias. Y, a la vez, la declaración reconocía que “nuevas circunstancias han provocado nuevos desacuerdos entre nosotros, particularmente las referentes a la ordenación de mujeres y otras recientes cuestiones relativas a la sexualidad humana”.
A pesar de esas diferencias, ambos jerarcas sostuvieron el compromiso y el deber de “estar unidos en la causa común de apoyar y defender la dignidad de todos los hombres”, a pesar las “divergencias” existentes, animados por el deseo de alejar los nubarrones oscuros “de las controversias” y “resolver los conflictos y traer la paz”. (News.va, 25 feb. 2017)

Un histórico cambio de enfoque. Durante su visita al templo anglicano de “All Saints”, Francisco enfatizó la mejoría en la relación de ambas confesiones. Dijo que “muchas cosas han cambiado entre católicos y anglicanos que antaño se miraban con recelos y hostilidad. Hoy, gracias a Dios, nos reconocemos por lo que somos realmente: hermanos y hermanas en Cristo”.
Se trata de un importante cambio de perspectiva. Se pasa del enfoque de “herejes” y “enemigos” a la mutua consideración como “hermanos”. Por eso, añadió Francisco ahora “el deseo de una mayor cercanía entre cristianos es más fuerte, como lo demuestra el hecho de rezar juntos”. Añadió que “a veces el progreso en el camino de una plena comunión puede parecer lento e inseguro, pero hoy nos podemos sentir alentados por nuestro encuentro”. (AFP, 26 feb. 2017)

Esta visita del Papa nos muestra que el diálogo entre católicos y anglicanos tiene mucho sentido. Nos enseña que reconocer las diferencias, lejos de fomentar la enemistad, permite que nos podamos tratar como hermanos y trabajar juntos por la paz. Se trata de un suceso histórico que rompe con el paradigma de que las religiones provocan la guerra y la división.


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