sábado, 30 de enero de 2016

¿Apoya el Papa la Reforma protestante?

Año 12, número 560
Luis-Fernando Valdés

Con motivo de los 500 años de la Reforma iniciada por Martín Lutero, el Papa aceptó la invitación para viajar a Suecia donde habrá una ceremonia conjunta de la Federación Luterana Mundial y la Iglesia Católica. ¿Francisco celebrará la separación sufrida por la Iglesia? ¿celebrará el cisma?

De archivo: el Papa en su visita a 
una Iglesia luterana en Roma.
1. Una “noticia” impactante. Como ha sucedido con frecuencia durante el pontificado del Papa argentino, algunas noticias recogen frases al vuelo o noticias a medias, y dan a entender algo distinto de lo que pasó en la realidad.
En este caso, el Santo Padre aceptó una invitación para viajar a Lund (Suecia), para tener una jornada de oración y diálogo, con el objetivo de dar un paso sólido para restaurar la unidad de las comunidades luteranas con la Iglesia católica.
En cambio, para algunos católicos esto sonó como si el Vicario de Cristo celebrara la desunión, o como si avalara que no es una y única la Iglesia fundada por Cristo. Las reacciones de “escándalo” se debieron –seguramente– a no tener todos los datos y antecedentes.

2. Las razones para dialogar. Tanto los católicos como los cristianos reformados ven claramente la necesidad de recomponer la unidad rota hace casi 500 años. Ambas confesiones tienen presente lo que Jesucristo indicó en la Última Cena: “que todos sean uno (‘ut sint unum’) para que el mundo pueda creer” (Juan 17,21).
Y así lo comentaba San Juan Pablo II en su Encíclica Ut unum sint, de 1995: “creer en Cristo significa querer la unidad; querer la unidad significa querer la Iglesia; querer la Iglesia significa querer la comunión de gracia que corresponde al designio del Padre desde toda la eternidad. Este es el significado de la oración de Cristo: ‘Ut unum sint’ ” (n.9).
Y recientemente, el Obispo católico de Suecia, Mons. Anders Arborelius, expresó que “la situación ecuménica en nuestra parte del mundo es única e interesante. Espero que tal encuentro nos ayude a mirar el futuro en tal modo de ser testimonios de Jesucristo y de su Evangelio en nuestro mundo secularizado”.

3. La unidad vendrá por vía del diálogo y la oración común. San Juan Pablo II se preguntaba: “¿Cómo anunciar el Evangelio de la reconciliación sin comprometerse al mismo tiempo en la obra de la reconciliación de los cristianos?” (Encíclica Ut unum sint, 1995, n.98). En otras palabras, no basta estar firmes en la propia fe, sino que hay buscar el diálogo que lleve a la unidad.
Y la tarea común, en este momento de la historia, es no enfocarse sólo a la cuestión teológica, sino también a “hacer crecer la comunión parcial existente entre los cristianos hacia la comunión plena en la verdad y en la caridad” (Ut unum sint, n. 14).
Por eso, es lógico que, de cara a los 500 años de la Reforma, ambas partes se reúnan para orar juntos, como primera gran señal de reconciliación y de buena voluntad. Y ahí pondrán en práctica lo que indica el documento de la comisión conjunta de diálogo para la conmemoración de este quinto centenario, titulado “Del conflicto a la comunión”.
Lo que se pide en ese texto es que ambas confesiones religiosas hablen del arrepentimiento y del compromiso al testimonio común, a fin de explicar los dones de la Reforma y pedir perdón por las divisiones que siguieron a las disputas teológicas.

Una vez más nos encontramos con un problema de comunicación, que descontextualiza una frase (“conmemorar los 500 años de la Reforma”) y le atribuye al Papa Francisco una actitud que no es real. Francisco no festejará la separación luterana, sino que irá a Suecia para rezar para pedir la unión.


sábado, 23 de enero de 2016

¿Por qué la Iglesia recuerda el Holocausto?

Año 12, número 559
Luis-Fernando Valdés

El Papa Francisco visitó por primera vez la Sinagoga de Roma. Ahí el Santo Padre fue ovacionado cuando saludó a un grupo de sobrevivientes de la Shoa. ¿Por qué es importante para la Iglesia la memoria del Holocausto judío de la Segunda Guerra Mundial?

Momento en que Francisco saludó
a algunos sobrevivientes del Holocausto.
(Foto: yucatan.com.mx)
1. Contexto. Se cumplen 50 años de la Declaración “Nostra Aetate” [‘Nuestra época’], que es uno de los documentos del Concilio Vaticano II. Este texto originó un profundo cambio en las relaciones de la Iglesia Católica con el Pueblo Judío.
Como lo recuerda un Documento reciente de la Santa Sede (10 dic. 2015), “la sombra oscura y terrible de la Shoah sobre la Europa del período Nazi” fue lo que “llevó a la Iglesia a reflexionar de nuevo sobre sus vínculos con el Pueblo Judío” (cfr.n. 1).
Juan Pablo II buscó, con otro Documento anterior (16 mar. 1998), contribuir “verdaderamente a curar las heridas de las incomprensiones e injusticias del pasado”, con la esperanza de que la memoria del Holocausto pueda “cumplir su papel necesario en el proceso de construcción de un futuro en el que la inefable iniquidad de la Shoah no vuelva a ser nunca posible.”

2. “Hermanos mayores”. Desde Pío XII (1939-1958), la relación de los pontífices con el Pueblo Judío ha buscado tender puentes de entendimiento y solidaridad. Y de una relación conflictiva por parte de la Iglesia, que incluyó conversiones forzadas, se pasó a la búsqueda de la fraternidad.
Así, Juan Pablo II, en su discurso en la Sinagoga de Roma (13 abril 1986), afirmó: “la religión Judía no nos es ‘extrínseca’, sino que en cierto modo, es ‘intrínseca’ a nuestra religión. Por tanto tenemos con ella relaciones que no tenemos con ninguna otra religión. Sois nuestros hermanos predilectos y en cierto modo se podría decir nuestros hermanos mayores”.

4. Las raíces judías del Cristianismo. El reciente 17 de enero, el Santo Padre visitó el Templo Mayor, en el marco de la “Jornada de diálogo entre católicos y judíos”. Francisco en su Discurso recordó que “auténtica transformación que ha tenido en los últimos cincuenta años la relación entre los cristianos y los judíos. La indiferencia y la oposición dieron paso a colaboración y benevolencia. De enemigos y extraños hemos pasado a ser amigos y hermanos”.
Y explicó el camino trazado por la Declaración “Nostra Aetate”: “ ‘sí’ al redescubrimiento de las raíces judías del cristianismo; ‘no’ a cualquier forma de antisemitismo, y en consecuencia la condenación de toda injuria, discriminación y persecución”.
El Papa subrayó los motivos de orden religioso y teológico que tiene la Iglesia para este acercamiento con los judíos. Explicó que “los cristianos, para comprenderse a sí mismos, no pueden dejar de hacer referencia a las raíces judías, y la Iglesia, mientras que profesa la salvación por la fe en Cristo, reconoce la irrevocabilidad de la Antigua Alianza y el amor constante y fiel de Dios por Israel.”
Francisco invitó que esta unidad teológica conlleve a afrontar los desafíos de hoy, como la paz. Y por eso el Pontífice animó a poner alto a los conflictos a nombre de Dios, pues afirmó que “la violencia del hombre contra el hombre está en contradicción con toda religión digna de este nombre, y en particular con las tres grandes religiones monoteístas”.

El acercamiento entre la Iglesia y el Pueblo Judío nos enseña que es posible superar los conflictos a nombre de la religión. La clave está en buscar las raíces religiosas comunes, en vez de buscar las diferencias políticas o históricas. Por eso, para la Iglesia reconocer hoy la Shoa es honrar esas raíces comunes que hacen posible la paz.

viernes, 15 de enero de 2016

Libro del Papa: ¿cambió ya la moral?

Año 12, número 558
Luis-Fernando Valdés

En el reciente libro de Francisco sobre la misericordia, el Santo Padre habla con indulgencia de la homosexualidad y de los divorciados. ¿El Papa rebaja las exigencias morales, a nombre de la misericordia?

Nuevo libro entrevista del Papa Francisco.
(Foto: Daniel Ibáñez / ACI Prensa)
1. Un libro entrevista. El prestigioso vaticanista italiano, Andrea Tornielli, entrevistó al Papa Francisco sobre un tema central de su pontificado: la misericordia. El Santo Padre aclaró a los editores que esta obra “es experiencia. Es vida. Es mi vida, es cómo he experimentado la misericordia de Dios”.
El título de este libro, “El nombre de Dios es misericordia”, está tomado de una frase de Benedicto XVI, que luego asumió el Papa Francisco, quien explicó: “Yo no he descubierto el tema de la misericordia. Mis predecesores han hablado sobre él, y yo estoy continuando ese camino que han marcado”. (ABC.com, 12 ene. 2016)

2. El núcleo del problema. Curiosamente, aunque la misericordia divina es un tema capital del Cristianismo, hablar de ella hoy ha suscitado malos entendidos. En concreto, durante el primer Sínodo de los Obispos sobre la familia en 2014, a modo de hipótesis el Card. Walter Kasper propuso –a nombre de la misericordia– que los divorciados vueltos a casar pudieran recibir la Comunión sacramental. Así se formó una especie de temor que se utilizara la misericordia como pretexto para rebajar las exigencias morales del Cristianismo.
Ese antecedente del Sínodo puso en contraposición dos puntos esenciales: las verdades morales y la atención pastoral a los que se encuentran en situaciones que contradicen algún aspecto de la moral católica.
De ahí surgen dos modos de entender la misericordia. Uno, adecuado, que consiste en Dios ayuda a levantarse al que ha caído para que siga intentando vivir la moral enseñada por Cristo y transmitida por la Iglesia. Y otro, erróneo, que presupone que la misericordia es un pretexto para mitigar las exigencias morales.

3. La novedad de la misericordia. Ante este panorama, el título del nuevo libro puede provocar en unos la inquietud de la heterodoxia y en otros la falsa de ilusión de un cambio doctrinal.
Por eso, el Secretario de Estado vaticano, el Card. Parolin, explicó: “no esperen revelaciones, no esperen noticias inéditas”. En realidad, la novedad de esta obra es acercar a los fieles a la misericordia. El libro “abre las puertas y concede el don gratuito de conocer la misericordia”, afirmó también el cardenal.

4. Temas polémicos y misericordia. Después de este libro, ¿qué cambia en la Iglesia respecto a las personas homosexuales y a los divorciados vueltos a casar? No cambia la doctrina, pero sí cambia el acento. Ahora se hace más patente que antes la actitud de acoger al que está en problemas.
Como ejemplo, en la entrevista el Papa Francisco toma un recuerdo de propia vida para ilustrar la misericordia hacia los divorciados. “Yo tengo una sobrina que se ha casado civilmente con un hombre antes de que éste obtuviera la nulidad matrimonial. Querían casarse, se amaban, querían hijos y han tenido tres (...) Este hombre era tan religioso que todos los domingos, yendo a misa, iba al confesionario y le decía al sacerdote: ‘Sé que usted no me puede absolver, pero he pecado en esto y en aquello otro, deme una bendición’. Esto es un hombre formado religiosamente”.

Francisco no ha cambiado la doctrina de Jesús, al contrario la ha hecho más luminosa, porque ha hecho llegar con gestos patentes la misericordia de Dios a todas personas, especialmente a las que se encuentran en situaciones morales complejas.

sábado, 9 de enero de 2016

Control de armas: lágrimas y preguntas

Año 12, número 557
Luis-Fernando Valdés

El Presidente de los Estados Unidos lloró recientemente al recordar a los niños asesinados en un histórico tiroteo en la escuela primaria en Connecticutt (2012). Fue además un llanto de impotencia por no poder regular la posesión y el uso de armas. Pero hay más preguntas por responder que lágrimas que secar.

El Presidente Obama lloró al recordar a las víctimas de 
tiroteos en Estados Unidos y anunció más control de armas. 
(Foto:http://www.entornointeligente.com/)
1. Cifras alarmantes. Desde que asumió la Presidencia de su país en 2009, Barak Obama ha hecho más de 15 comparecencias públicas para condenar una matanza de este tipo y pedir el endurecimiento de las leyes sobre el uso de armas.
Solamente en EUA durante 2015, hubo 45 tiroteos en escuelas, fallecieron 9,964 personas por armas de fuego, y el 60 % de las muertes violentas fueron causadas por este tipo de armamento.
Además, el número de víctimas de armas de fuego entre 1968 y 2011 (que fueron 1,4 millones) superan al número del soldados norteamericanos nuestros en conflictos bélicos; y en los últimos 10 años hubo más norteamericanos muertos por tiroteos que por ataques terroristas. (BBC, 2 oct. 2015)
El columnista del diario New York Times, Nicholas Kristof, dijo que “todos deberíamos estar llorando por los 32,000 estadounidenses que mueren por armas de fuego cada año” (ver). Y aquí viene la primera pregunta: ¿quién llorará por los centenares de millares, a lo largo del planeta, que fueron víctimas de el armamento vendido sin regulación?

2. Interés económico vs control de las armas. Ciertamente, la necesidad humana de defensa y protección legitima la fabricación y venta de armamento. Pero hoy parece prevalecer el criterio económico sobre el criterio defensivo.
El gasto militar mundial es una gran fuente de negocios, que en 2012 se calculaba en 1,7 billones de dólares (www.globalissues.org). Nada más en 2014, Estados Unidos, exportó armas por valor de 10,194 millones; Rusia, 5,971 millones; Francia, 1,978 millones y Reino Unido, 1,704 millones (armstrade.sipri.org).
Eso explica por qué a nivel global no parece que el criterio ético sea el relevante. Si se tratara de proteger a los seres humanos, parte importante de esta defensa debería consistir en impedir que las armas lleguen a manos equivocadas, sea porque se trate de personas con historial delictivo, sea porque son personas inhábiles para portarlas (por trastornos psíquicos, etc.).
La pregunta a esta situación la hizo Papa Francisco mismo los legisladores de Estados Unidos, quien los invitó a “ponernos un interrogante: ¿por qué las armas letales son vendidas a aquellos que pretenden infligir un sufrimiento indecible sobre los individuos y la sociedad?” (Es decir, por qué se les vende armas a los terroristas, a los narcotraficantes, a los pandilleros, etc.).
Y la contestación fue dura: “Tristemente, la respuesta –dijo el Pontífice– que todos conocemos, es simplemente por dinero; un dinero impregnado de sangre, y muchas veces de sangre inocente. Frente al silencio vergonzoso y cómplice, es nuestro deber afrontar el problema y acabar con el tráfico de armas”. (Discurso, 24 sept. 2015)

Las lágrimas de los familiares de las víctimas gritan en silencio que la dignidad de la cada persona debe ser el punto de referencia para establecer un control sobre la venta y el uso de las armas, tanto pesadas como ligeras.
El armamento se justifica si está al servicio de la seguridad de los ciudadanos y de los países. Pero el criterio económico, el paradigma del libre mercado o la ganancia monetaria de un grupo nunca deben ser el punto de referencia de las legislaciones sobre el uso y el comercio de armas.

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