domingo, 26 de diciembre de 2010

Tregua de Navidad

Luis-Fernando Valdés

Apenas han pasado unas horas desde que terminamos de festejar la Navidad. Mientras los villancicos nos deleitaban con sus notas y su mensaje nos decía “Noche de Paz”, seguramente por nuestro corazón pasó una sombra de temor: ¿será posible la paz de México?

Este diario inglés, con una fotografía,  inmortalizó
 la histórica tregua entre soldados británicos y alemanes.
 
Históricamente, durante las celebraciones navideñas las batallas solían hacer un alto al fuego. Es célebre la “Tregua de Navidad”, ocurrida durante la Primera Guerra Mundial en el frente de Ypres (Bélgica).
La tregua comenzó en la víspera de la Navidad, el 24 de diciembre de 1914, cuando las tropas alemanas comenzaron a decorar sus trincheras, luego continuaron con su celebración cantando villancicos, específicamente “Stille Nacht” (Noche de paz). Las tropas británicas en las trincheras al otro lado respondieron entonces con villancicos en inglés. Y cuando éstos acababan eran los germanos quienes reanudaban el concierto.
Pero lo sorprendente no fue que ese día no hubiera hostilidades, sino que se verificaron muchos actos de caballerosidad y fraternidad. Al amanecer del día 25, los dos bandos acordaron enterrar a sus compañeros caídos, que yacían desde hacía meses en la “tierra de nadie” (o sea, entre las dos trincheras rivales).
En algunos casos la ayuda fue mutua y no era raro encontrar a un soldado inglés ayudando a un alemán a recoger un compañero, y viceversa. Después de estos penosos trabajos, hubo intercambios de regalos (cigarros, whisky, etc.). Hay testimonios escritos de que hubo un partido de fútbol, y que reinó un gran respeto entre los contrincantes.


La "Tregua de Navidad" ha sido recreada en el cine.
En la escena, los combatientes intercambian cigarros.
¿Cómo fue posible esta tregua, dado que ambos ejércitos adoctrinaban a sus tropas para convencerlas de que el ejército de la trinchera de enfrente estaba constituido por gente cruel y enemiga de la libertad?
Fue posible que las hostilidades cesaran, porque los soldados de ambos bandos tenían valores cristianos en sus corazones. Cuando se dieron cuenta que los supuestos ogros cantaban los mismos villancicos, descubrieron que compartían un mismo amor por la paz, porque una misma convicción los movía: Cristo, Dios hecho hombre, encarna el Amor de Dios por cada hombre, y da fundamento al amor de los hombres entre sí.
No son pocos los historiadores que sostienen que si esa tregua se hubiera prolongado unos días más, posiblemente la Gran Guerra hubiera concluido ahí mismo. Sin embargo, los combates se reanudaron, y las batallas duraron hasta 1918, dejando ocho millones de muertos y seis millones de inválidos.

¿Será posible la paz hoy? Nuestra guerra sorda, camuflada con el nombre de “inseguridad”, desaparecerá sólo si los afectados damos un giro hacia lo sobrenatural, pues la Paz es don de Dios; si los ciudadanos de a pie iniciamos una gran reforma silenciosa, que sea una vuelta los valores perennes.
En concreto, hace falta una educación en la paz y una cultura de la paz, que enseñe que este gran don es fruto de la justicia, que respeta todas las dimensiones de la persona humana; y que haga ver que la paz peligra cuando se atropella la dignidad de la persona, y cuando la convivencia no se orienta hacia el bien común.
Pero no basta la mera justicia, pues como enseñó el gran Papa Pío XII, que afrontó la gran dificultad de la Segunda Guerra Mundial, la paz es fruto del amor: “La verdadera paz tiene más de caridad que de justicia, porque a la justicia le corresponde sólo quitar los impedimentos para la paz: la ofensa y el daño; pero la paz misma es una acto propio y específico de la caridad”.
Con valores cristianos, volverá la “Tregua de Navidad”.

Correo: lfvaldes@gmail.com
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domingo, 19 de diciembre de 2010

Narco-religión, el peor de los fanatismos


Luis-Fernando Valdés

En días recientes, las fuerzas del Gobierno Federal abatieron al líder de la “Familia michoacana”, Nazario Moreno González. Esta noticia ha puesto de relieve que este cártel opera como una organización religiosa. El narco ha invadido también la fuente de ideales por antonomasia: la fe. Esto es alarmante.
Este modus operandi de la “Familia” ya era conocido. Fundada en el 2006,  era dirigida por Moreno González. Junto a él estaban 12 capos, llamados “apóstoles”, los cuales constituyen la cúpula de la banda armada.
Nazario Moreno, conocido también como “El Chayo” o “El Doctor” era el encargado de adoctrinar, como si fuera un ministro religioso, a casi 300 sicarios, pues esta organización criminal combina el fundamentalismo religioso con la extrema violencia, como parte de lo que llaman su “trabajo social”.
“El Chayo” escribió un texto religioso que sirve para adoctrinar a los que ingresan a ese cártel. A pesar de tener una “biblia” propia, la crueldad es la nota característica de esta banda, que suele decapitar a sus víctimas, a nombre de la “justicia divina”.
El narcotráfico ha ido invadiendo las diversas esferas de la vida social: el comercio, la música, páginas de Internet; también se infiltrado en las instituciones políticas: gobernantes, policías y militares. Pero ahora ha tomados una dimensión peor, al suplantar dos importantes instituciones: el narco ha formado un ejército propio bien entrenado y ha instituido una nueva religión.
Dar a los hombres una religión falsa es una acción especialmente mala, porque el ser  humano está diseñado para creer en el Dios verdadero, y a cambio se le hace adorar a un ser que no es divino: lo hacen caer en la superstición.
Pero imponer una religión como parte del entrenamiento para los sicarios, que son asesinos a sueldo, es una acción todavía más grave y criminal. Primero, porque de esta manera violan la conciencia de esos sujetos, al imponerles una creencia religiosa; y también porque corrompen el ámbito más profundo de los seres humanos.
La religión está vinculada con el modo de vida de los hombres, de manera que sus creencias religiosas determinan sus ideales y su modo comportarse. Cuando se utiliza la religión para justificar una conducta criminal y sádica, se instrumentaliza la dimensión más sólida de las personas: sus convicciones, su capacidad de sacrificio, sus anhelos, sus esperanzas.
Como hemos sido creados para buscar a Dios y para identificar nuestra voluntad con su plan amoroso, todos los humanos sentimos la profunda convicción de cumplir la misión divina para la cual nacimos. Pero esta misión siempre es de amor, de paz, de armonía y respeto.
En cambio, el fanatismo religioso consiste, entre otros aspectos, en considerar como misión divina el destruir a los demás. Entonces, a nombre de Dios se tortura y se mata a los que estorban a los supuestos planes celestiales.
Éste es el peor de los males: engañar a una persona, para que piense que hacer una acción delictiva (asesinar, robar, destruir) es algo bueno y santo; para que crea que se ganará la felicidad eterna mediante actos que dañan a los otros.
La conciencia moral es la “herramienta” humana más poderosa para hacer el bien y evitar el mal. Es el único freno que nos puede detener de realizar el mal. Por eso, el peor de lo males es distorsionar la conciencia, porque entonces el ser humano ya no tiene manera de detenerse y de arrepentirse de sus delitos.

Correo: lfvaldes@gmail.com
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domingo, 12 de diciembre de 2010

Wikileaks y la nueva ética de la información

Luis-Fernando Valdés

Sigue presente en la opinión pública que el sitio de Internet, llamado “Wikileaks”, filtró a la prensa internacional una colección de 251,187 cables o comunicaciones del Departamento de Estado estadounidense con sus embajadas por todo el mundo (28.XI.2010). Se trata de la mayor filtración de la historia de documentos secretos de la Cancillería norteamericana. Además de las repercusiones políticas, ¿qué consecuencias éticas tendrá esta fuga de información?
Julian Assange, creador de "Wikileaks".
WikiLeaks (la palabra inglesa “leak” significa fuga o filtración) es una organización mediática internacional que publica en su sitio web informes anónimos y documentos filtrados con contenido de interés público, manteniendo el anonimato de sus fuentes. Fue creado por Julian Assange y está gestionado por “The Sunshine Press”.
El lanzamiento del sitio se realizó en diciembre de 2006. Su actividad comenzó en julio de 2007, y desde entonces su base de datos ha crecido constantemente hasta acumular hoy más de un millón de documentos.
Estas filtraciones de Wikileaks corroboran un hecho: que ya estamos en una nueva época social, inducida por una nueva etapa de la informática. Estas publicaciones revelan un aspecto importante de nuestra actual vida diaria, que se caracteriza por una especie de anarquía en la Internet.
Se trata de una especie de  “anarquía funcional”, porque hoy en la red coexiste todo tipo de información: las redes sociales; las grandes obras literarias, religiosas, filosóficas y científicas; redes de pornografía infantil; foros de terroristas… Aunque hay cierto control político, éste está bastante limitado a comparación de los medios de comunicación de antes.
Esta diversidad de tan abundantes contenidos tiene no pocas implicaciones morales, y aún no acabamos de visualizar los alcances de cada una de esa consecuencias éticas. Sin duda, muchas de esas situaciones son muy buenas, pues facilitan el acceso mundial a los textos de las grandes tradiciones literarias y filosóficas; favorecen que las comunidades religiosas estén unidas; otorgan mayores posibilidades para conseguir información objetiva, a partir de varios puntos de vista; ofrecen igualdad de oportunidades de acceso a la información y a la cultura a nivel global.
 Pero Internet ofrece también otras posibilidades muy malas desde el punto de vista ético, pues ofrece un acceso casi irrestricto e ilimitado a miles de cosas perversas. ¿Es moralmente correcto poner al alcance de todos, incluidos los menores, contenidos pornográficos, violentos o sádicos? Aunque hay material que es ofrecido sólo a personas mayores de edad, ¿es ético que circule por toda la red, con la posibilidad de ser visto por menores?
Por otra parte, la Internet pone el riesgo la privacidad de individuos, empresas y gobiernos. ¿Hasta dónde es ético poner a circular sin licencia la foto de una persona, obtenida de las redes sociales? ¿Es moralmente correcto poner en la red la información clasificada de una embajada?
En el fondo de todas estas preguntas subyace un conflicto entre la libertad de expresión y los daños que ésta pueda causar en los individuos y las instituciones. En otras palabras: ¿la libertad para publicar lo que sea en la red es ilimitada o naturalmente tiene limites? ¿esta libertad justifica los daños a la fama de los individuos?
Estamos en un cambio de época y surge la necesidad crear una ética de la Internet. Ésta es la nueva misión filosófica y educativa de nuestro tiempo, y tiene un carácter urgente.

Correo: lfvaldes@gmail.com
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domingo, 5 de diciembre de 2010

Renta de útero: aunque se vista de seda…


Luis-Fernando Valdés

La Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) acaba de aprobar la Ley de Gestación Subrogada (30.XI.2010), que prohibirá el cobro por la renta del útero materno y que contempla la firma de un contrato que de no cumplirse tendrá consecuencias civiles y penales. Ésta es una “legislación de avanzada”, pero ¿nos hace más humanos?
Lo que hace esta nueva ley es “regular” lo que era clandestino y encausarlo para que se realice con garantías médicas y jurídicas, para evitar problemas de salud y posibles fraudes. A primera vista, todo esto parece razonable, pues hace que algunas prácticas que se prestaban a malos usos, ahora sean públicas y estén controladas.
Aunque esto parece muy sensato, esta ley no está bien, porque lo que regula es algo que humanamente no es ético. Esta nueva norma jurídica aprueba que un varón y una mujer aporten sus gametos, y le sean implantados a una tercera persona, que lleva los nueve meses de gestación. Dicho en otras palabras, queda aprobado que un niño sea a) engendrado artificialmente, b) gestado sin amor por una persona anónima y c) finalmente adoptado (en el caso de fecundación con gametos donados).
Si analizamos esta situación desde el punto de vista del niño engendrado, veremos que se comenten grandes injusticias hacia él, y que por eso esta nueva ley no es justa. En primer lugar, la concepción artificial implica que “produzcan” muchos embriones de los cuales sólo unos pocos sobrevivirán y quizá uno se pueda anidar. Todos los embriones restantes son ya seres humanos que resultaron muertos en el intento.
Entonces, ese niño al crecer sabrá que está vivo de milagro, y que tuvo varios hermanos que fueron concebidos junto con él, pero que no pudieron sobrevivir; peor aún si todavía tiene un hermano congelado, “esperando ser implantado”.
Además, los gametos pueden ser proporcionados por el varón y la mujer que quieren ser padres, o bien uno de ellos (o los dos) pueden ser comprados, procedentes de donadores anónimos. O sea, ese niño al crecer sabrá que a sus padres biológicos sólo les importó el dinero que recibieron a cambio de “donar” sus gametos, pero nunca pensaron con amor en él.
La mujer que presta su útero posiblemente pueda sentir afecto por el niño que lleva en sus entrañas, pero no tiene un verdadero amor. Ese niño sabrá que en el primer ultrasonido que se vio latir su corazón, su portadora simplemente “reportó” que el embarazo iba bien.
Finalmente es adoptado (en el caso de la fecundación heteróloga). Hace falta entender bien qué es la adopción. Decimos que la adopción es algo bueno, porque remedia algo malo: que un niño ya nacido y que no tiene padres, ahora pueda ser recibido como hijo. Pero este otro caso, no se “remedia” algo malo, sino que se “provoca” algo malo: se produce a un niño para ser adoptado. En lugar de adoptar un niño ya nacido, se genera una especie de huérfano, que posteriormente será adoptado.
Celebramos la vida, y nos alegra cada nacimiento. Pero vemos que hay casos que no son los ideales, como un embarazo no deseado (que termina por abandonar o ceder al hijo) o la muerte de los padres. Nos alegramos con el nuevo ser humano, pero sabemos que sus circunstancias fueron difíciles: no conocer a los propios padres, saberse gestado con poco amor.
Lo que hace esta nueva ley es hacer que esas duras circunstancias ahora puedan ser producidas bajo supervisión médica y legal. Se aplica muy bien el refrán: “aunque la mona se vista de seda, moda se queda”. Aunque se legalice la renta de útero, inhumana se queda.

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